Ya se puede visitar la sala de control de Chernóbil

Para los entusiastas de Chernobyl, la triunfante miniserie de HBO premiada con diez Emmys, este podría ser el planazo de su vida. Eso sí, deberán tomar en consideración que, por seguridad, solo van a poder continuar en la sala a lo largo de 5 minutos y es que se estima que la radiación existente es cuarenta veces más alta de lo normal. Asimismo deberán enfundarse un traje de protección, un casco, una máscara y calzarse unas botas industriales. Y hay más, van a ser examinados un par de veces al salir para advertir radiación.

Los valientes o bien irresponsables, cada quien que decida de qué manera catalogarlos, visitantes no hallarán la sala de control como estaba el veintiseis de abril de mil novecientos ochenta y seis, data del desastre, puesto que una buena parte del moblaje y de los aparatos electrónicos fue decomisada para ser utilizada en la investigación que desembocó en el juicio festejado en mil novecientos ochenta y siete en el que Diátlov y otras 5 personas fueron condenadas.

La Zona de Exclusión de Chernóbil ocupa hoy en día dos mil quinientos ochenta y nueve quilómetros cuadrados y es el espacio más polucionado en torno a la central ucraniana. Es ilegal vivir allá, si bien hay familias que han desafiado la ley al regresar a sus casas, y los menores de dieciocho años tienen prohibida la entrada.

Este año en torno a ochenta y cinco personas han visitado la Zona de Exclusión de Chernóbil (desde dos mil once una gran parte de ella ha estado abierta al turismo). Los tours de un día cuestan cerca de cien dólares estadounidenses por persona.

A lo largo de años, los turistas que llegaban a la zona solo podían visitar los patios de los institutos abandonados, los parques de juegos y las salas fuera de la central de energía nuclear, zonas que ya no se consideran peligrosas. En verdad es más probable percibir una dosis de radiación más alta sobrevolando la zona. No obstante el reactor cuatro, donde ocurrió la explosión, continuó cerrado para todos, salvo para los estudiosos, los trabajadores de limpieza y unos pocos cronistas, hasta el momento.

El gobierno ucraniano planea desarrollar nuevas sendas turísticas, incluidas vías navegables, como la construcción de nuevos puntos de control y restauración y mejora de los existentes para hacer todavía más rica la experiencia de los visitantes.

«Debemos dar una nueva vida a este territorio de Ucrania», afirmó el presidente Volodymyr Zelensky, cuando firmó el decreto en el mes de julio. «Hasta el momento, Chernobyl era una parte negativa de la marca de Ucrania. Es hora de mudarlo».

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