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¿Qué llevaría el día de hoy Caperucita en su cesta?

Los hábitos que se instituyen en la niñez, sobre todo los relacionados con el alimento y el ejercicio físico, serán definitivos para la vida adulta. La mitad de la población adulta en España tiene inconvenientes de sobrepeso o bien obesidad, trastornos que se repiten en 2 de cada 3 menores, conforme un comunicado de Instituto Médico de Obesidad (IMEO). “Y un pequeño gordo no quiere decir que esté bien nutrido, ni adecuadamente alimentado, sino sería un aviso para tomar medidas de precaución”, resalta Rubén Bravo, portavoz del Instituto.

“Soportar un peso anatómico excesivo desde la niñez es como cargar una mochila muy pesada en la espalda; puede causar no solo desviaciones en la columna del menor, sino más bien asimismo lesiones articulares, pie plano, hígado graso, asma, apnea del sueño, cansancio y desgana en el momento de efectuar ejercicio, pubescencia precoz y baja autoestima”, señala el comunicado.

La niñez es clave para prevenir el sobrepeso y la obesidad en la adolescencia y en la edad adulta, por el hecho de que es donde se crean los primeros patrones relacionados con el alimento, el gusto por ciertos sabores, como el dulce, y la preferencia o bien el rechazo de determinados comestibles. Lo que, en un comienzo, se tomaba de vez en cuando—refrescos, helados, patatas fritas, pizza, snacks, galletas, dulces y chocolate— se ha vuelto en el pan de día tras día para muchas familias.

¿De qué forma se puede mudar el chip? ¿De qué forma instruir las papilas gustativas de los más pequeños de una forma saludable y al unísono agradable? Los especialistas del IMEO plantean salvar ciertos cuentos tradicionales para elaborar un menú completo y nutritivo. ‘La casa de Hansel y Gretel’, por poner un ejemplo, es una metáfora de la dulce trampa de la obesidad infantil.

Un nuevo destino para Hansel y Gretel

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“Como progenitores, podemos recurrir a esta herramienta no solo para enseñarles a distinguir entre el bien y el mal, sino más bien asimismo a fin de que aprendan a comer de forma saludable. Los cuentos proponen una forma interactiva, donde pueden decidir qué poner en la cesta de la Caperucita roja o bien con qué edificar la casa de Hansel y Gretel”, afirma Carmen Escalada, dietista clínica del IMEO. Así, si decide poner en la cesta dulces, como galletas o bien bizcocho, néctar o bien mermelada, comprenderá que seguramente contribuiría a que la abuela enferme, se le estropeen los dientes y se mueva peor y sin fuerza para escapar del lobo.

Mas si, al contrario, le lleva frutas y verduras de la huerta o bien pan, leche y queso tendría una salud de hierro, a lo mejor ni tan siquiera estaría mala y no precisaría la ayuda del cazador para terminar con el lobo.

Y si Hansel y Gretel hubiesen resistido a la tentación de mordisquear la casa hecha a base de dulces, seguramente no habrían caído en la trama de la hechicera, a la que le agradaban gordos. “Podemos explicar a los hijos que la casa de la dicha estaría hecha de frutas. Por poner un ejemplo, se puede emplear kiwi para la puerta, rodajas de fresas para las tejas, un pedazo de plátano para la chimenea o bien naranja en las ventanas”, explica Escalada.

La dietista remarca que los personajes preferidos no conocen el sedentarismo, ni el pasatiempo en el sofá y resaltan primordialmente por sus habilidades. Saben nadar (‘La Sirenita’), son infatigables bailadores (‘La Preciosa y la Bestia’, ‘Las 12 princesas bailadoras’), montan a caballo y dominan el arte de la espada (‘La Preciosa Durmiente’, ‘Rapunzel’ y prácticamente todos los príncipes).

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