¿Por qué razón el calor sofocante nos vuelve inútiles?

Un entorno en el que el calor prácticamente te impide respirar y en el que nuestro cuerpo no está cómodo aboca a situaciones en las que nos comportaremos de forma poco útil y con una inapetencia palpable para relacionarnos con ninguna persona: así sean clientes del servicio o bien compañeros. De este modo lo justificó en una investigación la maestra Liuba Belkin (Lehigh University de Pensilvania) y publicado en la European Journal of Social Psychology, que estudió 3 campos diferentes para llegar a esta conclusión.

El primero de ellos se centró en una destacada empresa rusa de distribución en la que se tomaron en cuenta los datos de producción de los trabajadores basándose en las condiciones de temperatura. Se llegó a la conclusión de que los empleados que desarrollaban sus funciones en un entorno incómodamente caluroso tenían un cincuenta por ciento menos de posibilidades de participar activamente en la parte social de la empresa: asistir a clientes del servicio, oir activamente sus inconvenientes o bien aun proponer sugerencias a los jefes para progresar la situación.

El segundo escenario resultó curioso. Se solicitó a un conjunto de personas que imaginaran o bien recordasen situaciones en la que se sintiesen incómodas por el calor. Un experimento por el que se les aseguró, iban a ser pagados. Tras valorar sus sentimientos y percepciones se les solicitó que respondieran otra encuesta, mas esta vez sin costo. Conforme apunta Belkin, solo el treinta y cuatro por ciento de las personas decidió continuar adelante: “Ni siquiera sentían el calor real, y todavía de este modo, los participantes estaban más cansados, lo que reducía sensiblemente su pretensión de proseguir sosteniendo una charla con nosotros”.

En la tercera una parte del estudio, Belkin situó a una parte de sus pupilos en una sala que tenía la calefacción puesta a una temperatura poco agradable, al paso que otro conjunto se quedó en otra que tenía aire acondicionado. Se les solicitó que respondieran a una encuesta para una Organización no Gubernamental que asistía a pequeños y a gente sin recursos en el distrito. Solo el sesenta y cuatro por ciento de quienes estaban en la sala caliente decidieron quedarse a responder ciertas preguntas, al tiempo que en la otra, lo hizo un noventa y cinco por ciento . Por otra parte, el conjunto que no estaba cómodo en la sala, solo llegó a responder una media de seis cuestiones, al paso que donde estaban más frescos llegaron hasta las treinta y cinco.

Fuente: Psychcentral

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