¿Por qué hay corales que relucen en la obscuridad?

Cuando los estudiosos se preguntaron por qué los corales relucían en la obscuridad lo que pensaron fue que, del mismo modo que sucede con otras criaturas de las profundidades, el motivo es captar sus presas. No obstante, precisan probar su teoría, a la que bautizaron como “hipótesis de la trampa de luz”.

«Muchos corales muestran un patrón de color fluorescente que destaca sus bocas o las puntas de sus tentáculos», explica el ecólogo marino y autor primordial del estudio, Yossi Loya, de la Universidad de Tel Aviv. “Esta capacidad de fluorescencia y de captar las presas semeja una adaptación bastante esencial para los corales atrapados en el fondo marino y singularmente en los hábitats en los que los corales precisan otras fuentes de energía aparte de la fotosíntesis o en substitución de ella», agrega.

Otros motivos que han dado los científicos a la fluorescencia de los corales serían, por una parte, para resguardarse del sol y por otro para promover la fotosíntesis. La hipótesis del protector solar sugiere que la fluorescencia resguardaría a los corales blanqueados del agobio térmico y de los daños ocasionados por la luz. En lo que se refiere a la hipótesis de la fotosíntesis, aún no hay pruebas de que la fluorescencia ofrezca a los corales mesofóticos (habitan entre los treinta y ciento cincuenta metros de profundidad) algún género de impulso energético.

El equipo de estudiosos se centró en estudiar las especies de corales que viven en profundidades donde llega poca luz y que dependen más de la depredación que de la fotosíntesis para subsistir.

Los científicos hicieron ensayos de laboratorio en los que verificaron que la enana gamba Artemia salina se dirigía a un fin fluorescente verde o naranja ya antes que a uno claro, reflectante o de color mate.  Los estudiosos consiguieron resultados afines cuando efectuaron ensayos en el Golfo de Eilat, en el Mar Colorado. Anisomysis Marisrubri, un crustáceo autóctono que es presa de los corales del Golfo, prefería las señales fluorescentes a los objetivos reflectantes, mas no así una especie introducida de larvas de peces. Para finalizar, los estudiosos equipararon las tasas de depredación entre corales Euphyllia paradivisa de diferentes colores que fueron recogidos en el Golfo de Eilat a profundidades de cuarenta y cinco metros y llevados al laboratorio. Lo que descubrieron fue que los corales verdes fluorescentes ingirieron en treinta minutos más camarones A. salina que los amarillos fluorescentes. Cuando el experimento se repitió utilizando luces rojas, no azules, que no activan la fluorescencia de los corales, no hubo diferencia en la cantidad de camarones consumidos por unos y otros.

«En su hábitat natural en los arrecifes mesofóticos de Eilat, el morfo amarillo de E. paradivisa resultó ser el menos rebosante, lo que ahora puede explicarse potencialmente por la menor atracción de presas cara este color encontrada en el presente estudio», escriben los estudiosos.

Hay que tomar en consideración que en el estudio solo se ha analizado una suerte de coral mesófilo. Asimismo se precisa investigar más para comprender mejor de qué forma el plancton y otros crustáceos que sirven de comestible a los corales perciben el color, que seguramente difiera entre especies, lugares y etapas de la vida.

Referencia: Ben-Zvi, O., Lindemann, Y., Eyal, G. et al.  dos mil veintidos. Coral fluorescence: a prey-lure in deep habitats. Communications Biology. DOI: https://doi.org/10.1038/s42003-veintidos-tres mil cuatrocientos sesenta-tres

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