Jair Bolsonaro

«Me confundí» al dar poder sobre las tierras indígenas

La medida busca sanear las cuentas del país.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha aceptado este viernes que se ha equivocado por procurar en repetidas ocasiones trasferir al Ministerio de Agricultura el poder para identificar y definir las tierras indígenas y de afrodescendientes.

Bolsonaro ha hecho estas declaraciones una vez que el Tribunal Supremo Federal determinase que esta medida era inconstitucional. «Ha sido un fallo nuestro (…). Ha sido mi culpa. Es mía pues lo firmé», ha aseverado.

Tras ser preguntado sobre la resolución del Tribunal Supremo Federal, Bolsonaro ha dicho que está conforme. «Tenían razón. No hay problema», ha añadido.

Brasil y Fondo Monetario Internacional
La propuesta del Gobierno brasileiro se halla paralizada en el Congreso Nacional.

Una medida temporal impulsada en el primer mes del año contemplaba que la demarcación de las tierras indígenas sería competencia del Ministerio de Agricultura y que la Fundación Nacional de Indígenas (FUNAI), que se encargaba de todos y cada uno de los temas relacionados con las comunidades nativas, estaría vinculada al Ministerio de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos. Tras examinar la medida, el Congreso devolvió esta función a la FUNAI.

Todavía de este modo, el presidente editó un nuevo decreto temporal estableciendo que la demarcación de las tierras indígenas sería del Ministerio de Agricultura. No obstante, la Constitución prohíbe la reedición de una medida que tenga exactamente el mismo contenido en exactamente el mismo año con lo que en el primer mes del verano, el Tribunal Supremo de Brasil suspendió la valía de este texto, conforme notifica el diario brasileiro ‘O Globo’.

No es la primera vez que Bolsonaro acepta haberse equivocado. Por poner un ejemplo, el mes pasado de mayo decretó un nuevo decreto ejecutivo para corregir el precedente sobre su política de armas para prohibirlas para «ciudadanos comunes» tras las críticas recibidas del Congreso y los tribunales.

La política de armas de Bolsonaro ha provocado un enorme polémica en un país que en dos mil diecisiete batió récord de homicidios, con una media de 7 por hora. Conforme con un sondeo de Datafolha convocado por ‘O Globo’, 6 de cada diez brasileiros piensan que las armas deberían prohibirse.

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