Man shopping, smelling spices in grocery store

Las cinco trampas de los sentidos

Caiaimage/Paul BradburyGetty Images

Las lenguas huelen

No nos referimos al mal aliento mañanero, sino más bien a que estudiosos de la ciudad de Filadelfia descubrieron la semana pasada que existen receptores olfativos funcionales en las células del gusto humano que se hallan en la lengua, cuestionando la idea de que el olfato y el gusto se unen en el cerebro para generar sabor. Conforme con el doctor Mehmet Hakan Ozdener, sus descubrimientos abren la posibilidad de emplear olores para engañarnos y hacer que gocemos de una nutrición más saludable.

Luces que desaparecen

Se piensa que todos experimentamos una forma de ceguera inducida por el movimiento mientras que conducimos de noche, cuando las luces rojas de los autos en el frente desaparecen provisionalmente si movemos nuestros ojos cara el tráfico que se acerca. Este fenómeno, donde el cerebro ignora o bien descarta la información visual cuando se pone en frente de un fondo en movimiento, se observó por vez primera en el laboratorio en mil novecientos sesenta y cinco.

Mírame que no te oigo

Primero descrito en mil novecientos setenta y seis, el efecto McGurk es una conexión entre la audición y la visión en la percepción del habla. Cuando el componente auditivo de una sílaba se empareja con el componente visual de otra, esto puede llevar a la percepción de un tercer sonido que no se ha dicho. Esto sucede pues el habla es percibida por el cerebro merced a todos y cada uno de los sentidos trabajando juntos y frecuentemente no es siendo consciente de las contribuciones sensoriales separadas de lo que percibe.​ Por ende, tratándose de reconocer el habla, el cerebro no puede distinguir si ve o bien escuchando la información entrante.

¿Le cambio la cuchase?

Una investigación llevada a cabo por la Universidad de Oxford en dos mil trece sugiere que el tamaño, peso, forma y color de los cubiertos tiene un efecto en de qué forma determinamos el sabor, lo que sugiere que el cerebro emite juicios sobre los comestibles aun ya antes aun de que entren en nuestras bocas. El youghourt, por servirnos de un ejemplo, sabe más dulce en una cuchase blanca que en una cuchase negra.

«¿A qué huelen las cosas…

que no huelen?» No iban tan descaminados los de la famosa marca de compresas en sus anuncios. Diferentes ensayos muestran un cruce de la percepción humana entre el olfato y el sonido. En otro estudio de la Universidad de Oxford, se halló que cuando se solicitó a los participantes de una investigación que combinaran determinados olores con instrumentos y tonos: un piano olía a fruta, al paso que el latón tenía un fragancia a almizcle. Se piensa que este fenómeno es ocasionado por un área del cerebro llamada el tubérculo olfativo, que responde tanto a los estímulos auditivos como a los olfativos.

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