La restauración ecológica no es solo plantar árboles

El suelo, ese gran olvidado

No obstante, posiblemente plantar varios árboles no sea suficiente, puesto que no olvidemos que un bosque no es un simple cultivo, sino más bien un sistema complejo en el que se dan multitud de interactúes entre sus elementos, comenzando por uno fundamental y que de forma frecuente pasa desapercibido: el suelo. Sí, el suelo, que es más que un espacio físico que sirve de soporte a las plantas, puesto que allá se hallan los nutrientes y el agua que estas precisan para vivir, aparte de cobijar multitud de fauna y microrganismos que interactúan entre sí y condicionan peculiaridades como la fecundidad o bien la capacidad de retención de agua. La polución, la erosión, los impactos causados tras el fuego… existen multitud de factores que van a alterar y también interrumpir los procesos que se dan en el suelo. Las actividades de restauración deben contemplar el estado de humillación del suelo y estar orientadas a recobrarlo si desean tener más garantías de éxito, si bien supongan acciones que no siempre y en toda circunstancia son tan vistosas como plantar cientos y cientos de árboles.

Y, siguiendo con nuestro ejemplo, existen muchos más factores que debemos estimar ya antes de lanzarnos a plantar árboles. Debemos estudiar, por poner un ejemplo, las posibilidades de conectividad que va a tener ese futuro bosque con otros ecosistemas, que van a ser fuente a fin de que las especies vayan colonizando el terreno, si van a llegar agentes dispersores de semillas, tener en consideración la topografía…

Objetivos de la restauración

Por otra parte, no debemos perder de vista la meta de la restauración: ¿qué deseamos restaurar? Si bien hayamos puesto el ejemplo de los bosques, estos no son los únicos ecosistemas que existen en nuestro rico y variado planeta: arrecifes, praderas de montaña, humedales, turberas…

Además de esto, no siempre y en todo momento debemos regresar al estado original, para iniciar pues en entornos como el mediterráneo, que el hombre ha cambiado desde hace siglos, es casi imposible saber cuál era la situación de partida. Además de esto, no siempre y en todo momento quereremos eso. Por ejemplo: los campos de cultivo tan extendidos en la meseta norte son el día de hoy hábitat de multitud de especies de aves esteparias simbólicas, como es el caso de la avutarda. Aves que, de regresar a un supuesto estado “original” de bosque primario, probablemente se verían apartadas por otras.

En frente de una visión más estática y lineal que se tenía de la sucesión ecológica y de la restauración hace unos años, actualmente nos hemos dado cuenta de que lo interesa de veras recobrar al hacer restauración son, más que la especies, los PROCESOS, puesto que son al fin y al cabo los que nos ofrecerán garantía de continuidad. Por servirnos de un ejemplo, si favoreces el proceso de reciclado de nutrientes del suelo, mejorarás su fecundidad, y vas a poder ahorrarte el abonado progresivo para hacer que las semillas germinen o bien medren más veloz. Y es que, la naturaleza es sabia y no nos cobra por su servicio, con lo que semeja lógico dejarla, siempre y cuando se pueda, que haga por nosotros el trabajo, ¿no?

Para resumir, en el momento de restaurar un ecosistema debemos tomar en consideración distintos componentes, que podemos reunir así:

  • Historia del sitio: qué elementos había, qué deseamos preservar o bien recobrar, que ha sucedido (topografía, suelo, conectividad…)
  • Territorio: caracterizar el tiempo, el suelo, la flora y fauna del sitio.
  • Elemento social: si la restauración busca proveer de algo a una población humana y ofrecer un servicio ecosistémico: espacio de ocio, mejora de la calidad de aire, mitigación del cambio climático, frenar la erosión, etcétera
  • Activa: como hemos dicho, los ecosistemas no son estáticos, conque hemos de ser capaces de prever de qué manera van a evolucionar en el futuro.

No hay recetas únicas

Supongo que a esta altura ya te habrás dado cuenta de que la restauración de ecosistemas es algo muy complejo, una actividad para la que es realmente difícil establecer “recetas”, puesto que cada caso va a ser único y merecerá una investigación detenido.

La restauración de ecosistemas es una ciencia emocionante que busca recobrar ese equilibrio del hombre con su entorno, y solucionar los desmanes que cometemos en nuestro fiero paso por el planeta. Y es que la restauración ecológica afecta a nuestro bienestar y por este motivo debería tener considerablemente más relevancia en las agendas políticas. Como resume la Sociedad para la Restauración Ecológica en su declaración de principios: “La restauración ecológica es una herramienta esencial para conseguir la conservación de la biodiversidad, la mitigación y adaptación al cambio climático, la mejora de los servicios ambientales, el promuevo del desarrollo social y económico sustentable y la mejora del bienestar y la salud humana. Se practica de forma local mas tiene implicaciones globales, puesto que se consiguen beneficios regionales y mundiales para la naturaleza y las personas”.

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