La IA podría ser una amenaza mayor que las armas nucleares

En su intervención, Schmidt charló del poder que tiene la tecnología de la información y de de qué forma potencias geopolíticas como U.S.A. y China precisan ponerse a charlar para poder ver de qué forma regular la IA y establecer tratados sobre tecnología. En opinión del ex CEO de Google, esta tarea no va a ser simple ya que las dos partes deberían llevar a las negociaciones personas con gran conocimiento técnico de la IA y asimismo con visión de futuro. «Afirmemos que deseamos tener una charla con China sobre algún género de tratado en torno a las sorpresas de la IA. Es realmente razonable. ¿De qué manera lo haríamos? ¿Quién en el gobierno de EE.UU. trabajaría con nosotros? Y es aún peor en el lado chino. ¿A quién llamamos? […] No estamos dispuestos para las negociaciones que precisamos», arguye Schmidt.

Teniendo presente la situación geopolítica del planeta actualmente, Schmidt plantea un escenario afín al de la carrera armamentística nuclear de la Guerra Fría, mas con una alarmante menor supervisión. “En los años cincuenta y sesenta, terminamos realizando un planeta en el que había una regla de «no sorpresa» sobre las pruebas nucleares y por último se prohibieron. Cuando alguien lanza un misil, para probarlo o lo que sea, lo avisa al mundo entero. Todo el planeta emplea entonces su sistema de defensa antimisiles para observar y adiestrar los sistemas», explicó.

«Es un caso de equilibrio de confianza o de falta de confianza: es una regla de ‘no sorpresas’. Me preocupa mucho que la opinión de EE.UU. sobre China como corrupta o marxista o lo que sea, y la opinión china sobre EE.UU. como fracasada, deje a la gente decir ‘Oh, Santo dios, están tramando algo’, y entonces empiece algún género de misterio. Iniciar algún género de cosa en la que, pues te estás armando o preparando, entonces activas del otro lado», afirmó Schmidt.

El ex directivo estructura su alegato sobre la premisa de que muchas potencias mundiales no saben lo que hacen sus potenciales contrincantes, por lo menos en lo que se refiere a la inteligencia artificial. En este sentido, si una potencia, llevando razón o no, sospecha que su oponente está desarrollando armas autónomas de IA, la tensión entre los dos bandos medraría y el que no andaba desarrollando armas, se pondría a la labor. De momento esto solo es una opinión, mas Schmidt mantiene que el planeta precisa urgentemente estimar estos temas antes que sea demasiado tarde. Y no es el único que lo piensa.

El propio Elon Musk, tan contrario a la intervención del gobierno, asimismo ha sido una voz señalada que solicita una mayor regulación de la IA.

«No tenemos a absolutamente nadie trabajando en eso y, no obstante, la IA es así de poderosa», advirtió Schmidt.

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