La genética marca la frecuencia con la que vas al baño

Una investigación verifica que hay una relación entre la genética de cada persona y el tránsito intestinal

¿Tienes inconvenientes para ir al baño de forma regular? ¿Qué es la regularidad? Un nuevo estudio señala que los genes pueden influir en la frecuencia con la que evacuas. Además de esto, estos genes dan pistas sobre las causas de los trastornos gastrointestinales, como el síndrome del intestino irritable (SII).

Otros artículos precedentes asimismo mostraron que el SII puede tener un componente genético. Probablemente otros factores, como la dieta de una persona y los niveles de agobio, tengan un mayor efecto en los síntomas del trastorno, conforme Emeran Mayer, gastroenterólogo y neurocientífico.

¿Con qué frecuencia te sientas en el trono de cerámica?

El nuevo estudio incluyó secuencias genéticas y datos de salud de ciento sesenta y siete mil ochocientos setenta y cinco personas registradas en el Biobanco del R. Unido, una gran base de datos biomédica y 4 bases de datos más pequeñas elegidas por los Países Bajos, EE UU, Bélgica y Suecia. Ciertos de estos pacientes tenían SII cuyos síntomas son intestinales, como dolor abdominal recurrente, distensión abdominal, gases, y cambios en la función intestinal, como estreñimiento, diarrea o bien los dos, conforme notifica UCSF Health, centro médico de la Universidad de California. Aparte de administrar su ADN para el análisis, estas personas respondieron una pregunta: “¿Con qué frecuencia vas al baño a evacuar?”.

De entre las personas estudiadas ciertas evacuaban hasta veinte veces al día

Conforme las contestaciones de los participantes y las secuencias genéticas, el equipo descubrió que la frecuencia con la que una persona evacua muestra una “heredabilidad modesta mas detectable”, lo que quiere decir que está en parte influida por la genética.

Para determinar esto, identificaron catorce tramos del genoma que parecían vinculados a la frecuencia de las deposiciones.

Aquellos que evacuaron con menos frecuencia mostraron patrones afines de alteración genética en esas catorce áreas, y aquellos que lo hicieron más frecuentemente asimismo compartieron una estructura genética afín en esas zonas genéticas.

Por norma general, la mayor parte de los participantes afirmaron que habían defecado una, 2 o bien 3 veces al día; menos personas notificaron de 4, 5 o bien 6 veces, y un conjunto más pequeño, hasta veinte veces al día, explicó Mauro D’Amato, uno de los autores del estudio.

La frecuencia más alta, con diarrea

Para poder ver si podían pronosticar qué participantes experimentaban síntomas de SII basándose en estos diferentes perfiles genéticos, los estudiosos calcularon una puntuación de peligro poligénico para cada individuo. Esa puntuación de peligro señaló la probabilidad de que cada partícipe tuviese una alta frecuencia de deposiciones conforme la presencia de ciertos genes en su ADN.

Descubrieron que aquellos con puntuaciones más altas tenían un peligro 5 veces mayor de SII que el resto de los participantes, particularmente el subtipo de SII que causa un incremento de la diarrea (SII-D).

El equipo examinó qué genes concretos aparecían en los catorce tramos de ADN y de qué forma podían relacionarse con la defecación y el SII.

Cada una de estas zonas de ADN contiene múltiples genes, y al observar los genes con funciones conocidas, ciertos de ellos tenían mucho sentido, afirmó D’Amato. Un gen codifica el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína que ayuda a que se dividan y regeneren las neuronas. La patentiza sugiere que acrecentar el nivel de BDNF en el intestino puede acrecentar la motilidad o bien la velocidad con que el material se mueve a través del tracto gastrointestinal.

La conexión intestino-cerebro

Otros genes asimismo aparecen en este análisis, incluyendo los que codifican neurotransmisores, hormonas y otras moléculas que asisten a supervisar las células inquietas implicadas en la peristalsis intestinal, o sea, los movimientos en forma de onda que empujan la caca a través del intestino. Además de esto, muchas de estas moléculas desempeñan funciones en el cerebro.

Este descubrimiento coincide con una investigación precedente que insinuaba que los factores de peligro genéticos del SII se sobreponen con los de la ansiedad y la depresión. Estos datos genéticos asimismo coinciden con las observaciones clínicas de los pacientes con SII, que frecuentemente experimentan niveles elevados de ansiedad ya antes de sus síntomas de SII. La investigación sugirió que el SII implica tanto al cerebro como al intestino, en vez de al intestino de forma apartada, aclaró Mayer.

De momento, siguió Mayer, los pacientes han de ser siendo conscientes de que, si bien la genética puede desempeñar un papel pequeñísimo, existen muchos factores de comportamiento y modo de vida que son más esenciales y que pueden alterarse. O sea, los cambios de dieta, las terapias para asistir con la reducción del agobio y los fármacos que calman los síntomas intestinales, pueden ser realmente útiles para los pacientes con SII.

GWAS of stool frequency provides insights into gastrointestinal motility and irritable bowel síndrome

Genome-wide analysis of cincuenta y 3 con cuatrocientos people with irritable bowel syndrome highlights shared genetic pathways with mood and anxiety disorders

Foto: Marco Verch Professional Photographer

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