La evolución de las especies podría ser 4 veces más veloz

El maluro soberbio (Malurus cyaneus), una pequeña ave endémica del sudeste de Australia y Tasmania; la hiena manchada (Crocuta crocuta) de Tanzania; el gorrión cantor (Melospiza melodia) de Canadá y el corzo colorado (Cervus elaphus) de Escocia son ciertos animales silvestres estudiados.

De media cada estudio de campo ha durado treinta años. Se han registrado detalles de nacimientos, muertes, apareamientos y crías. El estudio de campo más corto duró once años y el más largo sesenta y tres años. Los estudiosos consiguieron un total de dos con seis millones de horas de datos de campo para conjuntarlos con la información genética de cada animal. 3 años tardaron en cuantificar los cambios que se generaban en las especies y que estaban ocasionados por la genética y la selección natural. Si Hables Darwin apuntó en un comienzo que la evolución era un proceso lentísimo, la verdad es que, conforme investigaciones precedentes a la presente, hay especies que pueden evolucionar en cuestión de pocos años.

«Un caso común de evolución veloz es la polilla de la pimienta, que ya antes de la revolución industrial en el R. Unido era predominantemente blanca», afirma Bonnet. «Con la polución que dejaba hollín negro en árboles y edificios, las polillas negras tenían una ventaja de supervivencia pues era más bastante difícil que los pájaros las advirtieran […] Como el tono de las polillas determinaba la probabilidad de supervivencia y se debía a diferencias genéticas, las poblaciones de Inglaterra se vieron velozmente dominadas por polillas negras».

Los científicos apuntan en su estudio que existe más “combustible de la evolución” del que se creía mas que aún no hay pruebas suficientes para probar que las especies estén evolucionando a un ritmo más acelerado que anteriormente.

Saber más sobre la velocidad con la que los animales se amoldan a las condiciones climáticas existentes es esencial para hacerse una idea de qué especies van a poder subsistir y cuáles van a desaparecer. Preocupa que conforme los cambios en el tiempo se aceleren, los animales no consigan amolden a tiempo.

«Esta investigación nos ha probado que no se puede descartar la evolución como un proceso que deja a las especies persistir como contestación al cambio ambiental», afirma Bonnet. «Lo que podemos decir es que la evolución es un motor mucho más esencial de lo que pensábamos en la adaptabilidad de las poblaciones a los cambios ambientales actuales».

Referencia:

Bonnet, T. et al. Genetic variance in fitness indicates rapid contemporary adaptive evolution in wild animals. dos mil veintidos. Science. DOI: 10.1126/science.abk0853

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