¿Hay pájaros venenosos?

Y, ¿cómo no se envenenan a sí mismos?

Estos pájaros con garras afiladas en sus patas negras y un pico fuerte y negro, acostumbran a tener una proteína concreta que absorbe las toxinas antes que puedan dañar al animal. Llamadas «esponjas tóxicas», resguardan a las aves de cualquier efecto tóxico y dejan que el veneno continúe en sus plumas, piel o tejido sin dañarles.

Se piensa que los colores refulgentes del pitohuí encapuchado, así como un fuerte fragancia que emite, son aposemáticos o destinados a resguardarse de los predadores. Puesto que el veneno está más concentrado en las plumas, probablemente tenga la pretensión de disuadir a parásitos como los piojos y las garrapatas.

Estado de conservación conforme la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza): preocupación menor. La tendencia de la población es estable y son bastante comunes en sus lugares de origen, las selvas tropicales de Nueva Guinea.

Han aparecido ejemplos de aves tóxicas en todos y cada uno de los taxones de aves, lo que señala una evolución concurrente. Esto quiere decir que las aves venenosas no son todas y cada una del mismo género o familia.

Otras especies venenosas:

El ifrita (Ifrita kowaldi) o «pájaro amargo», que lleva exactamente las mismas toxinas de las ranas neotropicales.

La codorniz común (Coturnix coturnix), que aunque ha habido cierto discute sobre el origen del veneno, las teorías actuales sugieren que las codornices comen las semillas tóxicas de la planta de menta Slachys annua.

El ganso espolonado (Plectropterus gambensis) que integra el químico del escarabajo ampolla; la toxina en cuestión es el compuesto terpenoide llamado cantaridina.

La paloma bronce común (Phaps chalcoptera), cuyo veneno fluoroacetato actúa como un inhibidor de la respiración celular, provocando una serie de contestaciones que van desde un intenso dolor estomacal hasta la muerte.

El grévol engolado (Bonasa umbellus) que, a lo largo del invierno, se nutre de capullos de lauro de montaña que poseen las substancias químicas andromedotoxina y arbutina. Tóxicos para los mamíferos, que no semejan afectar al urogallo.

El picanzo muchacho (Colluricincla megarhyncha); la batracotoxina química de nuevo es la culpable, seguramente de exactamente la misma fuente de comestible de insectos o plantas que come el pitohuí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *