Game Boy: el día de ayer y el día de hoy

La pantalla era pequeña, los gráficos se limitaban a tonos grises sobre un fondo verde opaco, mas la Nintendo Game Boy fue una revolución cuando se lanzó en el país nipón hace 3 décadas. La V. O. puede semejarnos desesperadamente gruesa hoy en día, mas por aquel entonces era inimaginablemente esbelta, una consola conveniente para jugar en cualquier sitio.

¿Qué hizo que esta consola se hiciese tan popular y vendiese tantas unidades?

Lo raro es que la Game Boy no fue realmente la primera máquina de juegos portátil con cartuchos intercambiables: esa fue la Microvision, lanzada en mil novecientos setenta y nueve y descrita como un «sistema de juego electrónico programable» por su fabricante, el gigante de los juguetes Milton Bradley. Curiosamente, la consola en sí era solo un contenedor con una pequeña pantalla, cada juego tenía su procesador central y un chip de memoria.

Ser una máquina portátil, prácticamente una consola de bolsillo, fue su gran acierto. La consola fue desarrollada por el equipo de Investigación y Desarrollo 1 de Nintendo, encabezado por el legendario ingeniero Gunpei Yokoi, el genio tras la serie Game & Watch de juegos portátiles de LCD de la compañía. Imponer la portabilidad sobre el desempeño. Conque, al paso que las consolas portátiles contrincantes como Atari Lynx y Sega Game Gear se vanagloriaban de tener un hardware costoso y pantallas de color que borraban de un plumazo la batería, la Game Boy era de manera comparativa asequible merced a su trasnochada CPU basada en Z80. Y si bien la pantalla de dos con cinco pulgadas apenas podía enseñar 4 tonos grises diferentes, la consola prometió hasta treinta horas de juego con 4 baterías AA, lo que lo hizo considerablemente más útil. Y es que el aspecto no lo es todo.

El supervisor D-pad de 8 vías (originalmente desarrollado por Yokoi para la serie Game & Watch), y 4 botones: A, B, Start y Select resultaba muy familiar para los jugadores, lo que quería decir que era asimismo simple para los desarrolladores transformar los juegos de la triunfante NES a la máquina portátil de Nintendo.

Cuando aterrizó en el país nipón el veintiuno de abril de mil novecientos ochenta y nueve, a un coste de doce y quinientos yenes, vendió de manera inmediata su tirada inicial de trescientos unidades (no llegó al R. Unido hasta septiembre de mil novecientos noventa). Literalmente asoló. En esa temporada, el juego indispensable era Super Mario Land, un juego de plataformas típicamente especial y agradable que reproducía muchas peculiaridades de la serie tradicional de Super Mario Bros. Seguiría vendiendo más de dieciocho millones de copias.

Transcurrido el tiempo, la Nintendo 3DS se transformó en la fantástica sucesora de la Game Boy cosechando asimismo muchos éxitos.

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