El volcán Kilauea en 4K

Kilauea es uno de los volcanes más activos del planeta. Es un volcán tipo escudo que forma el lado sudeste de la Isla Grande de Hawái. Se eleva mil doscientos veintisiete metros sobre el nivel del mar y conforma más o menos el catorce por ciento de la superficie terrestre de la Isla Grande. La caldera de la cima contiene un lago de lava conocido como Halema`uma`u que cuenta la historia legendaria que es el hogar de la diosa del volcán hawaiano, Pelé.

Kilauea ha tenido más de sesenta erupciones registradas en el ciclo actual, conforme el Servicio Geológico de EE. UU., y ha estado en erupción de forma continua desde mil novecientos ochenta y tres.

El tres de mayo de dos mil dieciocho, el volcán hizo erupción dramáticamente, múltiples horas una vez que un seísmo de magnitud cincuenta azotase la Isla Grande. La erupción lanzó mucha lava que provocó evacuaciones en Leilani Estates y Lanipuna Gardens. El volcán lanzó el equivalente a trescientos veinte piscinas olímpicas de lava. Una gran parte acabó fluyendo cara el Océano Pacífico, creando columnas de vapor ácido y vidrioso en el proceso.

La erupción asimismo coincidió de forma inopinada con una explosión en la población de fitoplancton. La floración masiva empezó solo 3 días una vez que la lava de Kilauea tocara el mar por vez primera. Se expandió de manera rápida, extendiéndose a prácticamente ciento sesenta quilómetros de la costa en solo un par de semanas. Cuando la erupción redujo y la lava dejó de fluir cara el mar, la floración asimismo desapareció a alta velocidad.


Al comienzo, los científicos estaban desconcertados por el hecho de que la lava a más de mil °C podría provocar una floración biológica. Una investigación publicado en
Science descubrió que fue una suerte de juego de manos volcánico: conforme la lava cayó a las profundidades del océano, calentó las aguas más profundas y ricas en nutrientes, lo que les dejó burbujear hasta la superficie carente de nutrientes. Esto dio un enorme banquete para el fitoplancton, lo que condujo a su veloz proliferación.

Tras todo, se sabe que el basalto y otros materiales volcánicos enriquecen significativamente los ecosistemas terrestres en un largo plazo, pese a que en un inicio pueden ser aciagos para la vida.

El estudio podría tener implicaciones para modelar las proyecciones del cambio climático, puesto que las erupciones volcánicas y las floraciones de algas tienen influencias opuestas en los niveles de carbono atmosférico. Mientras que los volcanes lanzan gases de efecto invernadero a la atmosfera, los microbios marinos atrapan más o menos diez gigatoneladas de carbono del aire al océano todos los años.

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