El injusto estrellato de la flurona

Flurona: 2 virus al unísono en exactamente la misma persona, el de la gripe, y el SARS-CoV-dos. ¿Es verdaderamente esencial? ¿Merece la flurona el estrellato mediático que tiene?

Guillermo López Lluch, Universidad Pablo de Olavide

En los últimos días hemos asistido a un hecho aguardado y alarmante conforme los medios de comunicación: la coexistencia en una persona de 2 virus al unísono, el de la gripe y el SARS-CoV-dos. Tal es con lo que ya tenemos nombre para la nueva infección, la flurona, que anda en busca y atrapa por las autonomías. Por favor, no la confundan con un compuesto químico heterocíclico del mismo nombre relacionado con compuestos fluorescentes y de empleo farmacológico, pues no tiene nada que ver.

Tras un par de años de pandemia era tal y como si aguardásemos a que esto ocurriese y ha debido venir del extranjero la confirmación. De Israel específicamente, si bien semeja que había ocurrido ya antes aun en España. Si bien ahora semeja que es un riesgo, probablemente no sea tan feroz el león como se pinta.

Ya antes de activar las alarmas debemos preguntarnos si este hecho es realmente esencial o bien solo un fenómeno más que ocurre y ocurría mucho ya antes de la pandemia con una frecuencia mayor de la que pensamos.

Probablemente volvamos a tener demasiado estruendos para tan pocas nueces.

Virus respiratorios por todos lados

Más de 2 cientos de virus provocan enfermedades respiratorias en los humanos. No son pocos. De ellos, la mayor parte generan síntomas muy similares como sinusitis, faringitis, laringitis, traqueitis, bronquitis, etc, etc… O sea, infecciones del tracto respiratorio que provocan inflamación.

En lo que se refiere a la inflamación local, solo representa la activación del sistema inmunológico en frente de la infección viral, con independencia del virus que sea.

Hace unos años se hizo una investigación sobre virus que viven con nosotros y que se encuentran en los pulmones y se hallaron hasta diecinueve tipos diferentes. Estos virus son los redondovirus (ya se pueden imaginar porqué se llaman de esta manera) y no provocan enfermedad salvo que nuestro sistema inmunitario ande algo maltrecho.

La relación entre virus y enfermedad es parcialmente compleja puesto que todo depende de la gravedad de los síntomas que generen. Habitualmente, los síntomas son tan leves que ni tan siquiera los apreciamos en tanto que la relación entre el virus y el sistema inmunitario no genera contestaciones beligerantes. En otros casos aun los virus son útiles para prevenir otras enfermedades como infecciones bacterianas, puesto que las células a las que inficionan no son nuestras sino más bien de bacterias y de esta forma controlan la población de bacterias que podrían generarnos enfermedades. Ya saben, aquello de “el contrincante de mi contrincante es mi amigo”.

La relación entre microorganismos y sistema inmunitario se establece desde el instante en que nacemos. Estamos sometidos a la invasión por múltiples organismos microscópicos de tipo bacteriano o bien viral desde el nacimiento y nuestra supervivencia viene determinada por la capacidad de nuestro cuerpo para sostenerlos a raya. Las personas que padecen inmunodeficiencia saben realmente bien que no contar con de un sistema inmunitario eficaz los transforman en blanco hasta del microorganismo más inocuo. Ahí tenemos el ejemplo de los enfermos por SIDA y las enfermedades recurrentes y mortales que padecían antes que llegaran los antivirales.

Los virus de la gripe y los coronavirus no son lo mismo

Desde el principio de la pandemia ha habido cierto recelo a la coexistencia entre la ola de gripe y la ola de coronavirus. No es pues sean 2 virus afines, que no lo son, sino más bien por el hecho de que los dos pueden generar saturación del sistema sanitario separadamente, como ya han probado.

Los virus de la gripe pertenecen a la enorme familia de los ortomixovirus. En esta familia tenemos a los influenzavirus A, B, C y D. De ellos, los A y B ocasionan la epidemia estacional que nos visita un año tras otro (salvo el año pasado merced a las medidas de aislamiento social). Específicamente, los influenza A son los que ocasionan pandemias al paso que los B tienen menos recorrido, los C crean enfermedades leves y no consideradas pandémicas y los D afectan fundamentalmente al ganado.

Los virus de la gripe poseen 2 proteinas esenciales en su membrana que los caracteriza. Se trata de la hemaglutinina (H), que sirve para inficionar a las células uniéndose a un azúcar de la membrana –el ácido siálico– y la neuraminidasa (N), que usan los nuevos viriones para separarse del ácido siálico y poder inficionar a una nueva célula.

En humanos se han caracterizado dieciocho géneros de hemaglutinina y once géneros de neuraminidasa y su combinación determina el género de virus que nos afecta un año tras otro. Ciertas combinaciones se han probado muy mortales, como la H5N1, mas no han presentado capacidad para poder dispersarse entre los humanos con sencillez, de momento.

Los coronavirus, no obstante, emplean otro mecanismo ya conocido. Su proteína Spike (S) se une a la proteína ACE2 del epitelio respiratorio (incluyendo el pulmonar) y de este modo inficionan las células del tracto respiratorio.

Otra una gran diferencia entre los virus de la gripe y los coronavirus es su genoma. Al tiempo que en los virus de la gripe el genoma está constituido por ocho pedazos de ARN negativo, el de los coronavirus está formado por una sola hebra de ARN positivo. Eso supone que el mecanismo respectivo de replicación del genoma es muy, muy diferente. Aparte de que, en el presunto recóndito de que los dos virus inficionasen a exactamente la misma célula, es imposible que se generen combinaciones de sus genomas que puedan dar sitio a un virus viable con peculiaridades híbridas. La posibilidad, caso de que existiera, sería exageradamente recóndita y supondría una genuina sorpresa molecular.

El auténtico peligro está en los síntomas que produce

El riesgo de la coinfección con 2 virus respiratorios violentos como el SARS-CoV-dos y un virus de la gripe al tiempo se hallaría en la contestación a la infección, esto es, en los síntomas. La gripe estacional es capaz de generar miles y miles de muertes anuales por sí sola aun en personas vacunadas, puesto que sus sistemas inmunológicos no pueden atajar la infección.

En consecuencia, si los dos virus coinfectan a una persona inmunológicamente deprimida, su acción combinada producirían síntomas ya conocidos como la neumonía, la tormenta de citoquinas y el fallo multiorgánico que asimismo se dan en los casos de gripe, virus respiratorio sincitial, neumococos y otros patógenos respiratorios separadamente.

Además de este inconveniente, que por sí es alarmante, el resto elucubraciones sobre la últimamente bautizada enfermedad con tan poco afortunado nombre no deben considerarse más que especulaciones carentes de una base científica sólida.

En todo caso, ya habría de estar claro que para estar prevenidos en frente de la gripe y la infección por SARS-CoV-dos la mejor estrategia es fortalecer al sistema inmunológico con la vacunación.

Guillermo López Lluch, Catedrático del área de Biología Celular. Estudioso asociado del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo. Estudioso en metabolismo, envejecimiento y sistemas inmunológicos y antioxidantes., Universidad Pablo de Olavide

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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