El gato puede estar tan unido a su dueño como el cánido

«Como los perros, los gatos muestran flexibilidad social en lo que se refiere a sus vínculos con los humanos», afirmó la científica de animales Kristyn Vitale de la Universidad Estatal de Oregón. Además de esto, la mayor parte de los mininos se sienten seguros en una situación ignota si su humano está presente.

Ensayos efectuados previamente con monos y perros probaron que en estas especies se dan 2 géneros de apego. Por una parte, tenemos el apego seguro y por otro el inseguro. El primero es el que se genera cuando el cánido, en un entorno ignoto para él, se reúne con su humano y entonces se calma y prosigue explorando como siempre. El apego inseguro se da cuando el cánido, encontrándose en la coyuntura descrita previamente, prosigue agobiado, se aferra de forma exagerada a su dueño o bien, por contra, lo evita tanto como puede.

Kristyn Vitale y su equipo efectuaron una investigación con gatos adultos y gatos para estudiar los 2 géneros de apego en mininos. En la prueba participaron setenta y nueve gatos y treinta y ocho gatos. En ella se reunió en una habitación a un gato o bien gato y su dueño. La persona se sentaba en un círculo trazado en el suelo y solo si el animal entraba, podía interaccionar con él. Tras 2 minutos, el humano se iba y dejaba solo al gato. Tras otros 2 minutos, volvía y se sentaba nuevamente en el círculo.

Los gatos adultos participaron en la prueba una sola vez al tiempo que los gatos la repitieron un par de meses después. En la segunda vuelta treinta y nueve de los gatos habían sido sometidos a un curso de adiestramiento y socialización de 6 semanas. Los sobrantes actuaron como conjunto de control.

Puesto que bien, los resultados de las pruebas señalaron que de todos y cada uno de los gatos que participaron, nueve fueron indefinibles. En lo que se refiere al resto, un sesenta y cuatro con tres por ciento de los gatos probó tener un vínculo seguro y un treinta y cinco con siete por ciento inseguro. Además de esto, no se estableció ninguna relación entre la capacitación que recibieron ciertos animales y el género de vínculo mostrado.

En el caso de los gatos adultos, las cantidades conseguidas fueron afines y es que un sesenta y cinco,8 por ciento probó un apego seguro y un treinta y cuatro con dos por ciento inseguro.

Lo que llama fuertemente la atención de todo esto es que tanto el sesenta y cuatro con tres por ciento como el sesenta y cinco,8 por ciento se aproximan mucho (en gatos lo pasa) al sesenta y cinco por ciento de apego seguro observado en los bebés humanos y, ojo, son superiores al índice de apego seguro de un sesenta y uno por ciento observado en perros en una investigación publicado en dos mil dieciocho.

Este estudio sugiere que los gatos pueden a la perfección crear vínculos profundos con los humanos.

Eso sí, lo hacen a su forma.

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