¿el futuro de la polinización?

Por servirnos de un ejemplo, Ola Gjønnes Grendal, tecnólogo de materiales en la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, trabaja con algo llamado materiales piezoeléctricos.

«Estos materiales son verdaderamente excelentes. Una de sus propiedades es que se expanden si les aplicas un voltaje eléctrico, mas vuelven a la normalidad cuando se quita el voltaje eléctrico. Puedes utilizar esta función para crear un motor pequeño y eficaz que pueda imitar la manera en que las abejas vuelan», explica el especialista.

Los materiales piezoeléctricos marchan mejor a alta frecuencia, lo que quiere decir que es idóneo para imitar la manera en la que vuelan estos insectos. Grendal explica que a fin de que todo funcione, precisa una fuente de energía, como una pequeña batería que actúe como comburente, algún género de chasis que sostenga todo junto y accesorios que transmitan el movimiento de los músculos piezoeléctricos a las alas.

«Ya existen algunos prototipos de pequeñas abejas voladoras, mas aún estamos lejísimos de tener una pequeña abeja que pueda volar y ser suficiente para polinizar toda el alimento que precisamos», afirma Grendal.

Otra de las ideas es la de Eylam Ran, cofundador y CEO de la start-up israelí Edete, que ha construido unos robots de polinización artificial para asistir a las abejas. «Las abejas no efectúan su trabajo eficientemente: para polinizar de forma exitosa una flor de almendro, precisan viajar entre árboles, mas la mayor parte de sus movimientos son entre flores en exactamente el mismo árbol. Solo marchan a determinadas temperaturas. Si los árboles que precisan polinización cruzada no están floreciendo al tiempo, las abejas no sirven», afirma Ran.

El especialista arguye que precisamos diferentes herramientas para la producción de comestibles. El proceso de su puesta en marcha marcha cosechando flores de almendros, en un caso así, usando exactamente las mismas máquinas para menear árboles que los labradores utilizan en nuestros días para recoger almendras, apartando suavemente el polen de la flor y almacenándolo a lo largo de más de un año a fin de que pueda utilizarse en el instante idóneo para igualar el ciclo de floración de otros árboles.

Cuando los árboles están ya listos para la polinización, el equipo de la compañía usa tecnología de detección de lidar para posicionarse a la vera de cada árbol, y después salpica el polen lo más cerca posible de las ramas. Ran lo equipara como la fase final de un lavado automático de vehículos, cuando el aire sopla sobre los contornos del vehículo para secarlo. Una carga electrostática en el polen ayuda a que se adhiera a las flores.

Puede marchar sin abejas, si bien Ran afirma que marcha mejor con su ayuda. La excepción está, en que no se precisarían tantas.

La start-up en la actualidad prueba su tecnología tanto en Israel como en Australia, y para dos mil veintidos, planea empezar a trabajar a gran escala en los huertos de California. Suponiendo que todo funcione como se espera, la compañía planea expandirse a otros cultivos.

Debido a la enorme necesidad de polinización que demanda nuestra sociedad, el futuro de la polinización va a estar marcado meridianamente por la tecnología, así sea en forma de abejas artificiales o bien otras ideas ocurrentes que están por venir.

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