El ERTE hace que los que ganen entre catorce y dieciocho euros paguen más IRPF

Las personas perjudicadas por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) y que perciban entre catorce y los dieciocho euros anuales van a pagar más este año en la Campaña de la Renta dos mil veinte.

Los trabajadores que estuvieron en un ERTE el año pasado y cuyos ingresos salvajes del trabajo se ubicaron entre los catorce y los dieciocho euros anuales van a tener una tributación final mayor que la que les hubiese correspondido si solo hubiesen tenido un pagador, cualquiera que sea su vivienda en territorio común, conforme ha constatado este jueves el Registro de Economistas Aconsejes Fiscales (REAF).

A lo largo de una conferencia de prensa telemática para presentar las novedades estatales y autonómicas de la declaración de la Renta y Patrimonio de dos mil veinte, el REAF ha puesto múltiples ejemplos con diferentes rentas salvajes del trabajo, entre catorce y veintiuno euros, equiparando, por cada comunidad de territorio común, la tributación final que van a tener caso de que hayan estado en ERTE y en el caso de que hubiesen percibido exactamente la misma cuantía solo de su empresa.

En este sentido, comprueban que los trabajadores con ingresos salvajes del trabajo de entre catorce y dieciocho euros cobrados de 2 pagadores en dos mil veinte, van a pagar más IRPF que con un solo pagador, independientemente de donde tengan su vivienda.

«Esto se genera por el hecho de que en ese intervalo de rentas se aplica la reducción por rendimientos de trabajo, que genera una enorme progresividad, progresividad que se corrige por el reglamento para el cálculo de retenciones. Eso hace que los impositores con esas rentas, generalmente, tributen menos cuando tienen un solo pagador, al no tener que presentar declaración», arguye.

El REAF ha señalado ciertas novedades de esta Campaña, mas asimismo ha aprovechado para apuntar las líneas que debería proseguir la «inevitable» reforma tributaria que se plantea en un medio plazo.

Los economistas expertos en materia fiscal estiman que los impuestos troncales en España tienen un diseño afín al de los países de su ambiente, que se ha hecho un esmero de reducción de beneficios fiscales y que las clases impositivos que se aplican son «relativamente elevados».

A pesar de ello, comprenden que en un medio plazo es preciso emprender múltiples reformas, sobre todo las de la financiación autonómica y local, con la correlativa modificación de los tributos ligados a exactamente las mismas, poniendo orden en la tributación de la riqueza y en la tributación ambiental, aparte de proseguir limitando las ventajas fiscales actuales «en la medida de lo posible».

El presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, ha subrayado que cuando se habla de la reforma tributaria siempre y en toda circunstancia se hace alusión a que la presión fiscal en España está entre siete y ocho puntos del Producto Interior Bruto bajo la media europea.

En este sentido, Pich estima que «quizá esta menor presión fiscal no sea debida a que se paguen menos impuestos» en España, sino más bien a que, entre otras muchas variables, el número de impositores es inferior al del resto de países de la Unión Europea. «Sería deseable que la reforma tributaria fuera dirigida a estimular la actividad económica y la creación de empleo», ha apuntado a este respecto.

Para solventar el inconveniente de la excesiva litigiosidad y retraso en la resolución de los enfrentamientos fiscales, el presidente del REAF, Agustín Fernández, ha propuesto dotar de más medios a los Tribunales Económico-Administrativos y establecer sistemas de mediación para solucionar ciertos procedimientos de revisión tributarios

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