El abuelo del eBook es de España y lo ideó una mujer: esta es la historia de Ángela Ruiz Robles

A fines de los años treinta, Ruiz Robles ya había publicado prácticamente veinta libros, múltiples de ellos orientados a la taquigrafía y a su renovador sistema que la facilitaba y la hacía más veloz. Mas su gran invento llegó en mil novecientos cuarenta y nueve, cuando patentó su “procedimiento mecánico, eléctrico y a presión de aire para lectura de libros”. En el memorando adjunto a la patente, la inventora explicó cuáles eran los objetivos de su creación, siempre y en toda circunstancia orientados a prosperar el proceso de aprendizaje, y que este fuera considerablemente más intuitivo y entretenido.

Amoldar los tradicionales libros impresos a la última tecnología de la temporada no fue un reto nada simple, mas la leonesa logró poner la primera piedra en el camino cara el e-book que conocemos en nuestros días. Aquel primer libro mecánico distinguía las lecciones de cada materia académica y las ordenaba en una serie de placas que, siendo accionadas con unos pulsadores, se le mostraban al pupilo mediante una tosca pantalla de plástico.

El mecanismo funcionaba con aire comprimido y engranajes mecánicos, y asimismo constaba de un pequeño sistema eléctrico que alumbraba cada página escogida a fin de que fuera más simple centrar la atención. Ruiz Robles pensó en todo, puesto que tratándose de un invento que iban a usar primordialmente los pequeños, procuró que fuera lo menos ostentoso y pesado posible, de ahí que empleó materiales ligeros en su construcción, que incluían el plástico, la cartulina o bien el papel.

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