De este modo nos reuniremos en la próxima pandemia

Nuevas plataformas

¿Es posible? Eso creen en Microsoft , que a inicios del mes de marzo de dos mil veintiuno presentó una plataforma bautizada como Mesh, su nueva estrategia para el trabajo en la era de la realidad mixta, como llaman a la combinación de mundos físicos y digitales que va un paso alén de la realidad aumentada: no se restringe a sobreponer información virtual en el ambiente, sino transforma este en un modelo 3D sobre el que sobreponer esa información.

De este modo se crea una fusión más angosta de lo real y lo digital, hasta hacerlos prácticamente indistinguibles. En la realidad mixta, por servirnos de un ejemplo, un objeto virtual capta si alguien se le pone delante, y en un caso así desaparece de la visión de quien lo mira desde enfrente, igual que pasaría en el planeta físico. Mesh deja a diferentes personas compartir un a sala con proyecciones virtuales o bien avatares creados con HoloLens, las lentes de RA que la compañía vende desde dos mil dieciseis. Su segunda generación, en venta desde dos mil diecinueve – por el momento solo es para profesionales y desarrolladores– se ha utilizado en diferentes escenarios, desde el apoyo en operaciones quirúrgicas a ensayos de la exploración de Marte.

No son un casco de realidad virtual. Dejan ver el planeta tal y como si fueran unas lentes corrientes, mas sobreponen a la realidad las imágenes artificiales con las que se puede interaccionar. No son asequibles (cuestan tres mil doscientos euros), mas en determinado sentido se pueden estimar como un prototipo, un ensayo del género de lentes de RA y mixta que empezaremos a ver con una mayor frecuencia en unos años.

HoloLens usa un avanzado conjunto de sensores para advertir la profundidad de un ambiente y poner sobre ella los diferentes elementos virtuales. Esto vuelve posible pasear cerca de objetos y personas recreadas de forma virtual tal y como si estuvieran presentes en la sala. Con la plataforma Mesh, 2 usuarios ubicados en exactamente el mismo sitio pueden compartir estas experiencias de visualización de modelos tridimensionales. El objeto aparece anclado al mismo punto del espacio físico para los dos, tal y como si fuera real, y es posible examinarlo de manera conjunta, mirarlo desde diferentes ángulos o bien ver de qué forma evoluciona en el tiempo.

2 personas separadas físicamente pueden aparecerla una en el campo de visión de la otra como un holograma, algo que Microsoft llama holoportación. Se trata de imágenes un tanto fantasmagórica s , capturada s con múltiples cámaras ayudadas por un lídar, un dispositivo basado en la emisión de haces de láser, desarrollado para advertir la profundidad de la escena y que es posible localizar en ciertos móviles. La imagen brota flotando en la escena, imitando los movimientos que el individuo hace en el planeta real.

Los interlocutores asimismo pueden escoger si desean aparecer como un modelo algo irónico de sí s , un avatar semejante a los Memojis de los productos de Apple o bien los Bitmojis que se mandan con frecuencia como contestaciones a los mensajes de WhatsApp. Monigotes virtuales con la suficiente expresión facial y gesticular para comunicarse de forma eficaz.

Las aplicaciones de este género de herramientas son diferentes, y frecuentemente agregan una capa de interactividad y realismo que no es posible conseguir con las aplicaciones de videoconferencia tradicionales, como Zoom, si bien se comparta una pantalla. La plataforma Mesh, por servirnos de un ejemplo, será usada por los científicos de la organización OceanX para estudiar el fondo oceánico, desde recreaciones holográficas construidas con las grabaciones y fotografías tomadas por submarinos autónomos. La NASA ya empleó un prototipo de estas herramientas para estudiar el suelo marciano en un programa conduzco, hace 4 años, y esa experiencia ha sido clave en el momento de desarrollar esta técnica nueva .

“La idea es tomar todos estos datos científicos que estamos compendiando , llevarlos a un ambiente holográfico y utilizarlos como una forma de guiar misiones en tiempo real – explica el estudioso Vincent Pieribone, vicepresidente de OceanX . Y añade–: En esto hay un componente social indispensable. Deseamos llevar a todo s a exactamente la misma habitación , a fin de que puedan intercambiar experiencias y tener una conexión humana ” . Semeja cierto que el factor de las relaciones sociales es el más esencial en esta ecuación. Por muy avanzadas que sean las presentes herramientas de videoconferencia, aún no pueden producir las condiciones de libre intercambio de ideas que acostumbra a n acompañar a las sesiones de trabajo conjunto , y que en ocasiones acaban con valiosas serendipias.

Microsoft apunta otras aplicaciones y trabajos donde su nueva herramienta promete: una compañía de viajes podría crear una experiencia en la que se recorran virtualmente las ruinas de la vieja Grecia; una investigación de arquitectura crearía un gemelo digital del edificio que está diseñando, a fin de que los miembros del equipo creen y cooperen sin importar lo más mínimo dónde vivan; en una planta industrial, un especialista podría trabajar virtualmente así como sus colegas en la línea de producción.

No podemos olvidar las posibles aplicaciones lúdicas de Mesh , que se integrará con herramientas de cooperación ya existentes, como Microsoft Teams y Microsoft Dynamics trescientos sesenta y cinco. A lo largo de la presentación de la plataforma, Niantic, la compañía autora del juego Pokémon Go, mostró de qué manera sería jugar a una versión de su popular título con las HoloLens puestas.

Si tenemos la desgracia de regresar a encontrarnos con un virus como el de la COVID-diecinueve y debemos recluirnos, tecnologías como la de Mesh podrían ser esenciales para seguir con muchos de los trabajos . Y si todo va bien y recobramos –aunque no sea del todo– nuestra vieja vida, como poco va a ser n una de las herramientas que nos van a dar algo más de libertad.

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