«Cualquier dieta debe tener en consideración la huella ecológica de cada alimento», Dolores Corella

Dolores Corella es una de las estudiosas más relevantes del planeta en nutrigenómica y dieta adaptada. El propósito de su investigación es lograr que lo que comemos sea precisamente lo más saludable para cada persona conforme sus genes. Mas, desde ahora, Corella incorpora un factor más en sus recomendaciones: la huella ecológica de los comestibles

«Ya trabajamos incluyendo el cálculo de emisiones de CO2 de los comestibles, lo que le cuesta al medioambiente generarlo. Los consejos que damos ya no únicamente contemplan los comestibles pues sean saludables, asimismo deben ser sostenibles», afirma Corella en esta entrevista.

Dolores Corella Piquer es doctora en Farmacia, estudiosa de la Universitat de València y el CIBEROBN. Catedrática de Medicina Precautoria y Salud Pública de la Universidad de Valencia, vanguardista en la investigación de un área a nivel internacional prometedora, la genómica nutricional. Corella trabaja en ese campo que revolucionará el modo perfecto en que comemos.

Ya suena en muchos foros de discusión la dieta adaptada, dieta de precisión, y la nutrigenómica. Si hay alguien especialista en esto es Dolores Corella. “Llevo más de veinte años estudiando en genómica nutricional, para conocer mejor esas dietas personalizadas”, comenta. Ella ha abierto camino y trabaja para localizar contestación a qué es mejor comer para estar sanos, atendiendo a nuestros genes.

Dolores Corella estudia a nivel de biología molecular, en lo más básico de nuestro organismo, y además de esto es catedrática de Medicina Precautoria y Salud Pública. Eso quiere decir que entre sus labores está la de trasladar a la población los resultados de su trabajo, dirigidos a transformar la nutrición en medicina precautoria. Cuidarnos, comiendo.

¿Cuál es la base de tu investigación?

Comenzamos por lo más básico, que es conocer por qué razón se generan las enfermedades, sobre todo las enfermedades cardio metabólicas, la diabetes, aun la obesidad considerada como enfermedad, por el hecho de que es un factor de peligro de ciertos cánceres, de enfermedades cardiovasculares, etc.. Y todos sabemos que para la mayor parte de enfermedades hay 2 factores singularmente relevantes. Por un lado, la genética que pueda tener cada persona y por otro lado los factores ambientales.

¿El primer objetivo son los genes?

Sí, lo que comenzamos a investigar es la base genética de estas enfermedades, por servirnos de un ejemplo diabetes y obesidad. Estudiamos si hay personas genéticamente más susceptibles a ser obesas o bien sufrir diabetes. Procuramos estos genes, que se ignoraban hasta el momento. Una vez localizados los genes relacionados con estas enfermedades, vemos si se ven perjudicados de una o bien otra manera por la dieta. Es decir, si se responden de forma diferente o bien no conforme lo que comemos.

¿Existen genes concretos de la obesidad?

Sí, el gen FTO es el que está más relacionado con la obesidad común. (El gen de FTO tiene 2 variaciones, una que aumenta el peligro de obesidad y otra variación en la que la obesidad no es un peligro. Si tienes la variación del FTO de peligro de obesidad, comiendo lo mismo que otra persona, se puede engordar más. Con una simple muestra de sangre una persona puede saber mediante un análisis de ADN si tiene la variación genética de mayor peligro del gen FTO. Mas es complejo, pues hay otros genes aparte del FTO que asimismo acrecientan el peligro de obesidad. Trabajamos en su identificación.

¿Si fuéramos nutricionalmente disciplinados, no existiría la obesidad?

«Nuestra predisposición genética a la obesidad, y a otras enfermedades, la podemos modificar»

Probablemente no, mas la persona debería ser realmente consciente, por el hecho de que no se trata solo de tener este gen o bien no, sino más bien del estilo de vida que llevas.  Hicimos una investigación que publicamos en dos mil diez con un conjunto de personas que tenían las variaciones genéticas de más peligro de obesidad del gen FTO. Estas personas no conocían su genética. Conseguimos resultados bien interesantes. El conjunto de personas que tenía estudios universitarios, pese a tener las variaciones genéticas de gen de obesidad, no tenía el peso aumentado. No es que tener estudios universitarios haga que no engordes, mas sí ocurre que este conjunto de personas se cuidan más, son menos sedentarias, y están más preocupadas de supervisar su peso. De esa manera, están contrarrestando esa repercusión genética. Esto nos afirma que nuestra predisposición genética a la obesidad, y a otras enfermedades, la podemos alterar.

¿Nos aproximamos a una dieta adaptada en función de nuestros genes?

Aún no tenemos conocimiento suficiente. Estamos en una disciplina muy joven. Sobre todo con respecto a la nutrigenética, nutrigenómica, aprendemos. Primero es conocer los genes de susceptibilidad bien y después se trata de localizar la mejor dieta para cada persona.

Además de esto, como las poblaciones en el planeta son tan diferentes, hay que hallar genes concretos de los diferentes conjuntos. Nosotros la genética la hemos estudiado no solo en España, sino tenemos muchos cooperadores en diferentes países. Y hay esenciales diferencias.

La población mediterránea tiene una genética un tanto diferente a la que pueden tener no ya las personas de Asia o bien personas de África, sino más bien aun los europeos caucásicos del norte de Europa. Tenemos variaciones genéticas diferentes a los del norte. Algo que para ellos puede ser bueno, una dieta que marcha, cuando la trasladamos acá las contestaciones no son todo los satisfactorias que deberían ser.

¿Y para los mediterráneos, nos favorece la dieta mediterránea?

«Nuestro genoma, durante miles y miles de años, se ha configurado adaptándose a una dieta mediterránea»

Si tratamos de promocionar los regímenes locales, como la mediterránea, es pues nuestro genoma, durante miles y miles de años de evolución, se ha configurado para esto, y de una manera global nos resulta más ventajosa. Si hacen una investigación en Finlandia, no podemos extrapolarlo a la población mediterránea, por el hecho de que tenemos variaciones genéticas propias, y posiblemente lo que para ellos marcha, para nosotros no. Mas no podemos generalizar. Si charlamos de alimentación de precisión o bien de medicina de precisión, se trata exactamente de eso, de que no todo sirve para todas y cada una de las personas.

Sobre la dieta mediterránea, qué es lo más beneficioso: ¿el aceite, las aceitunas, el jamón de jabugo?

El beneficio de la dieta mediterránea es que el patrón de consumo de comestibles es mejor que la suma de sus partes. Esto quiere decir que no es que haya un comestible bueno, sino tomarlo todo de manera conjunta, potencia sus beneficios. Por servirnos de un ejemplo, el aceite de oliva potencia que cuando haces el sofrito con tomate, sus antioxidantes se asimilen mejor que si comes el tomate solo.

Estudiamos todo el patrón de dieta y después asimismo comestibles sueltos. Pues a nivel de alimentación de precisión, nos interesa conocerlo todo.

Por poner un ejemplo, ¿qué comestibles sueltos estudiáis?

«Estudiamos de qué manera afecta a nuestros genes tomar jugo de naranja o bien jamón de jabugo en el desayuno»

Ahora tenemos en marcha una investigación equiparando el efecto en los genes de tomar naranjas en el desayuno y asimismo jamón de jabugo. Un conjunto desayuna naranjas, y vemos qué genes se han expresado 4 horas después. De esa manera estudiamos el efecto directo de ese comestible en la genética, asimismo en el epigenoma. Y algo fundamental es que vemos las diferencias del efecto de desayunar naranjas en todos y cada individuo, conforme sus variaciones genéticas. De esa forma podemos establecer a quién le sienta bien el jugo de naranja y a quien no.

¿Y el jamón de jabugo?

Las naranjas son ricas en vitamina C, en hidratos de carbono, azúcares y tienen mucha fibra, por el hecho de que las tomamos enteras, y deseábamos cotejarlas con un comestible con el que a nosotros siempre y en todo momento nos había interesado trabajar, que es el jamón de Jabugo pata negra.

Lo que vemos es qué diferencia hay si te levantas y en tu desayuno tomas jamón en vez de naranjas: ¿qué genes son los que se expresan en un caso y en otro? Estudiamos qué diferencia hay entre tomar una cosa y la otra a todos y cada uno de los niveles. Y vemos qué ha ocurrido a las 4 horas de tomar diferentes comestibles conforme los genes de cada persona. Hacemos una investigación completísimo del efecto de cada comestible persona a persona.

Y todavía vamos a ir alén de los genes propios de cada persona. En este estudio todavía no lo hemos tenido en cuenta, mas estamos comenzando a estudiar asimismo el efecto de los genes de las bacterias que cada persona incorpora en su sistema digestible en la repercusión de la dieta. El microbioma de las bacterias tiene enorme repercusión en nuestra salud, con lo que asimismo nos interesa mucho conocer no solo como influyen en el efecto de los comestibles que ingerimos (por poner un ejemplo metabolizando azúcares), sino más bien asimismo de qué forma les afecta nuestra dieta, si favorece a las bacterias que son buenas para nosotros, o bien no.

¿Vuestro trabajo, revolucionará el modo perfecto en que comemos?

Todos estos estudios son vanguardistas en el planeta. Abrimos un campo completamente nuevo, y descubriendo cosas que hasta el momento absolutamente nadie sabe. Con nuestros estudios, vamos a poder llegar a decir a una persona específica si el jamón de jabugo le viene bien. Y lo del jamón es solo un caso. Vamos a poder hacer una dieta adaptada con los mejores comestibles para cada individuo, una dieta que le servirá para sostener a raya enfermedades para las que esté predispuesto genéticamente. Esa es la dieta de precisión que procuramos.

Mas deberemos aguardar muchos años para tener ese menú ideal, que el alimento se transforme en un “tratamiento” precautorio

«La gente desea estar sana, no engordar, vivir más tiempo. Y solicita con emergencia saber cuál es la mejor dieta, algo para lo que todavía no podemos tener respuesta»

Es tan complejo que creo que la ciencia va tras lo que nos solicitan las personas. La nutrición es una cosa que todos hacemos todos y cada uno de los días, y la gente desea estar sana, no engordar, vivir más tiempo. Y solicita con emergencia saber cuál es la mejor dieta, algo para lo que todavía no podemos tener contestación. Además de esto, hay muchos otros factores que debemos tomar en consideración. La dieta que planteemos a cada individuo deberá estar en función de los comestibles que le agradan, que asimismo hemos encontrado que tienen una predisposición genética. Hay una predisposición genética a fin de que te guste aproximadamente el dulce, o bien determinado género de sabores, de olores, de texturas. Mas, además de esto, desde ya cualquier dieta que planteemos debe tener en consideración el cambio climático.

¿El cambio climático? ¿De qué forma?

«Ya trabajamos incluyendo el cálculo de emisiones de CO2 de los comestibles, lo que le cuesta al medioambiente producirlo»

La nutrición contribuye con el veinticinco por ciento de las emisiones de dióxido de carbono en el planeta. Ahora no únicamente estamos preocupados por aconsejar dietas que sean saludables para las personas, asimismo deben incluir comestibles sustentables. Ya trabajamos incluyendo el cálculo de emisiones de CO2 de los comestibles, lo que le cuesta al medioambiente generarlo. Damos consejos no únicamente de los comestibles saludables, sino más bien sustentables. Procuramos que las personas miren asimismo de qué forma se ha producido, si son de cercanía, si se ha usado agricultura sustentable, etcétera Hay que meditar en la cantidad de emisiones que hay tras cada uno de ellos de los comestibles, los restos que produces si has empleado los plásticos, como haces la adquisición, como los conservas. Todo eso es brutal y ese impacto sobre el planeta se debe medir. Y básicamente ahora que ya no sé si estamos en situación reversible o bien completamente irreversible.

¿Qué sucede con la carne? ¿La comemos, o bien no?

La carne siempre y en toda circunstancia ha sido polémica, y más ahora. La dieta mediterránea por lo general es pobre en carne roja. Ya antes no había aeroplanos que transportaran los comestibles. La nutrición estaba amoldada a los recursos locales. Teníamos conejos, gallinas, aves, ciertas cabras, ovejas, mas vacas era complicado.

La carne era cara y bastante difícil de preservar y se empleaba sencillamente para ocasiones singulares La dieta mediterránea verdaderamente es baja en carnes rojas. Mas tampoco hay que tomar una postura radical contra la carne, hay que consumirla en la proporción justa. La precisamos en nuestra dieta, por el hecho de que si no tendremos deficiencias. Debemos meditar en un nuevo término de sostenibilidad, donde todo se integre, mas todo en su justa medida. Lo que carece de sentido son las explotaciones extensivas de animales de los que conseguimos la carne, generando gran cantidad de gases de efecto invernadero, esquilmando los acuíferos etcétera Debemos buscar un equilibrio, en todo, integrar la producción de carne en equilibrio con la naturaleza. La carne da aminoácidos esenciales, y vitamina B12. No se trata de suprimirla de nuestra dieta (si bien cada persona es libre de escoger conforme sus gustos), se trata de localizar un equilibrio.

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