Crean la vacuna contra el agobio

El agobio es el enorme oponente del corazón y de la salud normalmente. En un largo plazo, sus consecuencias son asoladoras. El modo perfecto de manejarlo por medio de psicoterapia, medicamentos o bien otro género de técnicas es uno de los objetivos prioritarios en los sistemas de salud. La buena nueva para los doscientos sesenta millones de personas en el planeta que han sufrido algún trastorno asociado a este estado a lo largo del último año llega de un conjunto de científicos de la Universidad de Rojo que aseguran estar muy cerca de una vacuna contra el agobio.

Los estudiosos han apartado un patrón molecular único en una bacteria no patógena que medra en la tierra. Se trata de Mycobacterium vaccae, que vive en el suelo y se ha mostrado muy prometedora en la investigación de la salud. Los descubrimientos sugieren que un tipo concreto de grasa dentro de ella podría ser la razón por la cual la exposición a esta bacteria supuestamente conveniente en el suelo puede ser ventajosa para el humano.

Viejos amigos

Quizá los humanos evolucionaron juntamente con un conjunto de microorganismos útiles, mas su pérdida en el contexto moderno podría haber causado un incremento de enfermedades alérgicas y autoinmunes. «La idea es que conforme los humanos nos hemos distanciado de las granjas y de un ambiente agrícola, cazador y colector, hemos perdido el contacto con organismos que sirven para regular nuestro sistema inmunológico y eliminar la inflamación inadecuada», opina el neuroendocrinólogo Christopher Lowry, de la Universidad de Rojo.

«Eso nos ha puesto en mayor peligro de enfermedades inflamatorias y trastornos siquiátricos relacionados con el agobio». Lowry ha investigado la bacteria M. vaccae a lo largo de años. En una investigación precedente descubrió que, en un conjunto de ratones machos con una conducta más beligerante, una dosis inyectada previno la aparición de reacciones inducidas por el agobio en los animales. El peligro de sufrir síntomas asociados fue un cincuenta por ciento menor. No obstante, existían muchas dudas. Una de las cuestiones era saber cuáles son los componentes críticos de las bacterias que semejan favorecer al huésped, conforme Lowry.

En el nuevo estudio, los estudiosos aislaron y sintetizaron químicamente un ácido graso llamado ácido diez (Z) -hexadecenoico, para determinar de qué manera interaccionaba con las células inmunes. Cuando trataron las células con ácido diez (Z)-hexadecenoico, estas pudieron resistir mejor la inflamación.»Siendo absorbidos por las células inmunitarias, liberan lípidos que se unen a este receptor y cierran la catarata inflamatoria».

Falta considerablemente más trabajo para poder ver si exactamente el mismo efecto podría contestarse en humanos. Si fuera posible, los estudiosos afirman que este descubrimiento podría asistir a desarrollar una vacuna contra el agobio para asistir, sobre todo, a las personas con alto peligro de desarrollar un trastorno de agobio postraumático. Sus resultados han sido publicado en Psychopharmacology. Lowry se muestra bastante optimista y calcula que en diez o bien quince años podría estar libre. «El poder de la naturaleza prosigue sorprendiéndonos como científicos y aguardamos aprender más», concluye.

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