Qué debemos tener en cuenta a la hora de comprar un paraguas

Es muy común usar un paraguas de mala calidad, de esos que se adquieren en los bazares por dos o tres euros y que no suelen durar mucho, lo que nos obliga a comprar este accesorio cada pocos meses.

No es raro emplear varios a lo largo del año, algo que no nos sale rentable y que no es bueno para el medio ambiente, por lo que es mejor adquirir uno de calidad, más caro y que podamos llevar durante años.

Los que no se pliegan son más fuertes

Si se nos suelen romper los paraguas lo mejor es adquirir uno de los largos, de esos que no se pliegan. En la punta llevan una contera para paraguas, lo que permite incluso utilizarlo como bastón en un momento dado y nos facilita llevarlo en la mano apoyándolo contra el suelo.

Al no tener articulaciones en el bastón estas no se pueden averiar, ni atascar ni oxidar así que el paraguas nos durará más, algo a lo que también ayuda que es más complicado que se partan por la acción del viento.

Varillas de un buen material

Las varillas son el alma de un paraguas. Aguantan la tela y deben soportar que el aire las doble hacia arriba, de forma que hay que buscar que sean de fibra de carbono o de vidrio y que haya al menos unas 8 con un largo mínimo de 50-60 cm para que vayamos protegidos de verdad contra la lluvia.

Telas impermeables

Parece una obviedad decir que la tela de los paraguas debe ser impermeable, aunque si adquirimos uno económico no lo es. En este caso, suelen aguantar una lluvia débil, pero si el aguacero es abundante o pasamos mucho tiempo bajo él al final aparecen goteras.

De este modo, hay que optar por telas sintéticas o por tratamientos que hagan que sea impermeable, lo que también permite que se seque mucho antes al resbalar el agua y no impregnar la tela.

Un mango firme

Un mango que se mueve aporta una sensación muy desagradable. Por eso, en la tienda hay que comprobar que está sujeto con firmeza al resto del paraguas.

En cuanto a los materiales, la madera siempre es el preferido por su calidez y también nos serviría el poliestireno moldeado.

Nada más comprarlo hay que hacer un par de comprobaciones

Tanto si lo adquirimos en una tienda física como si lo hacemos en una online, nada más comprarlo hay que abrirlo varias veces, puesto que eso nos permite ver si abre y cierra bien o se atasca.

A su vez, una vez abierto lo miraremos a contraluz y así saldrán a relucir sus posibles defectos como costuras mal realizadas, pequeños agujeros, desgarros en la tela, varillas con muescas, etc.

Extremos de las varillas cubiertos con un plástico

Esto es fundamental en los infantiles, pero también deberíamos buscarlo en los de los adultos, ya que en las ciudades no es raro que los extremos de los paraguas golpeen a los transeúntes.

Con este plástico nos aseguramos de que no vamos a herir a nadie aunque tengamos un choque o un roce, algo que suele ocurrir mucho en los días de lluvia cuando hay aglomeraciones o calles estrechas.

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