¿Cómo desalojar a inquilinos y okupas de tu vivienda alquilada?

Son muchas las situaciones en la que los propietarios deben hacer frente a un inquilino que no paga su renta y se niega a dejar el piso, o bien, la situación en la que un ocupante ilegal invade su propiedad. Sin embargo, para estas circunstancias es posible realizar un desahucio y ser capaz de librarse de estos problemas.

¿Cuál es el procedimiento a seguir?

El desahucio express es un procedimiento legal que tiene como única finalidad, la devolución del piso o local a su dueño, por medio del desalojo de los ocupantes legales o los ilegales. Dentro de este mismo procedimiento, el propietario puede pedirle al juzgado que sean abonadas las rentas que no hayan pagado los inquilinos.

El proceso empieza con una demanda de desahucio que debe presentarse en los juzgados por parte del propietario de la vivienda, y por medio de un abogado y procurador. Con este procedimiento, el dueño podrá obtener de vuelta su inmueble.

Dentro de los desahucios más frecuentes, respecto a inquilinos legales, se encuentran casos de no pagar la renta o cantidades asimiladas, así como al vencerse el contrato de arrendamiento y que los inquilinos no quieran desocupar la vivienda.

El desahucio por impago de la renta ocurre cuando el casero recibe de los inquilinos un incumplimiento de su obligación principal, que es la de pagar la renta en el tiempo establecido. Sin embargo, también puede presentarse en caso de no pagar facturas de servicios, como el agua o la luz, o de cualquier cantidad asimilada sumada a la renta que deba pagar de acuerdo al contrato.

En este caso, el dueño puede solicitar al juez que se devuelva el inmueble, sin importar que no paguen lo que deben, así como solicitar no solo la devolución de la vivienda, sino también el pago de todo lo que deban los inquilinos.

En caso de celebrarse un juicio, el único tema a tratar será el impago del arrendatario. Al presentarse la demanda, el juzgado le notificará al inquilino para que responda, es decir, para que formule una oposición, en un período de 10 días.

Si durante este período no responde, caso que sucede muy seguido, no se llevará a cabo un juicio y se procederá a ejecutar la sentencia de lanzamiento o desalojo del inmueble.

El otro caso de desahucio es cuando haya finalizado el contrato establecido y los arrendados no quieran desocupar la vivienda. Esta demanda se presentará no por impago, sino porque el ocupante no desee irse a pesar de haber sido requerido formalmente por parte del propietario.

En estos desahucios, como el tema no es de rentas, la cuantía de la demanda será de un año. En caso de no irse y no pagar la renta, se irá acumulando la cantidad de reclamaciones por cada mes de la demanda.

En cuanto a los ocupantes ilegales, también conocidos como okupas, es un procedimiento fácil. Sin embargo, sólo puede llevarse a cabo por una persona física, las empresas o entidades bancarias tienen deshabilitado este proceso.

Cuando se presenta la demanda en el juzgado, los okupas tienen cinco días para demostrar que tienen un contrato de arrendamiento de la vivienda que ocupan. En el caso de no disponer del mismo, no podrán mostrar nada, aunque en caso de hacerlo, suele ser un documento falso, algo que el juzgado no admitirá, razón por la cual serán desalojados de inmediato.

Juicio de desahucio

El juicio solo se celebrará si el inquilino responde a la demanda del dueño, lo cual se conoce como oposición al desahucio. No es un juicio complicado y no dura mucho, dado que solo se busca comprobar si el demandado ha realizado o no los pagos de la renta.

En el procedimiento, el juzgado tendrá en cuenta los documentos aportados. También podrá interrogar al demandante o demandado, escuchar a testigos, entre otros. En caso no de celebrarse juicio, el juzgado emitirá una sentencia de desalojo.

Una de las diferencias entre que haya o no la celebración de un juicio, estará en que el juzgado deberá dictar una sentencia en el momento de celebrarse la vista y dictará un decreto en caso de que no hubiera juicio.

A través de este procedimiento de desahucio se podrá desocupar de la vivienda a los inquilinos que no quieren marcharse, o algún okupa que haya invadido la propiedad.

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