Claves a la hora de comprar una casa

Comprar una casa es una de las decisiones más trascendentes en la vida de una persona. Cuando lo hacemos suele ser la compra más cara que vamos a realizar en toda la vida, y generalmente lo hacemos asumiendo una importante carga financiera. Es decir, en España lo habitual es comprar la casa con un préstamo hipotecario: el banco que presta el dinero tiene un derecho real sobre la vivienda, que puede ejecutar en el momento en que se produzcan una serie de incumplimientos en los plazos del préstamo.

Por eso, al comprar una casa hay que acertar obviamente con la vivienda, pero también con el banco y las condiciones de la hipoteca que suscribimos. Eso es lo básico, pero hay que tener en cuenta otros factores, que vamos a detallar a continuación:

¿Cuáles son tus necesidades? ¿Qué casa quieres?

Estas tres preguntas son básicas, y de su respuesta honesta dependerá el éxito de la operación. El mercado inmobiliario es tan grande como uno quiera. Sin embargo, hay que tener claras cuáles son las prioridades. En esto influyen una serie de factores: las personas que vayáis a vivir en la casa, vuestras aspiraciones personales, si sois de campo o de ciudad, si os gustan los vecindarios tranquilos o más ajetreados, si queréis casa nueva o de segunda mano (sujetas a diferente fiscalidad)…

Rastrear todo el mercado en busca de tu opción ideal requiere mucho tiempo y esfuerzo, y no todos disponemos de ese tiempo. Por eso, la mejor opción es dejarte asesorar por un profesional, que, por ejemplo, puede ofrecerte las mejores casas en venta en Girona, simple y llanamente porque conoce el mercado de manera profesional.

Un particular nunca llegará a alcanzar el grado de conocimiento del mercado inmobiliario que pueden ofrecerte en una inmobiliaria profesional. La razón es obvia: se dedican a ello de manera profesional y tienen experiencia, contactos y el conocimiento del mercado.

Una vez decidido qué necesitas y qué quieres, llegará el momento de plantearte cuál es el gasto que estás dispuesto y puedes asumir. En eso será muy importante la financiación qué consigas, como veremos a continuación.

¿Cuál es tu presupuesto? ¿Cuánto y durante cuánto tiempo vas a pagar?

Una vez establecido un orden de prioridades, llegará el temido momento de pedir financiación. Comenzará entonces un periplo por diversos bancos, que te indicarán cuánto están dispuesto a financiar y con qué condiciones. La cantidad dependerá de los ingresos habituales que podáis acreditar, aunque no suele sobrepasar el 80% del valor de tasación de la casa.

Generalmente, la fórmula que aplican los bancos es la siguiente: a mayor financiación, mayor duración del préstamo. Ten esto en cuenta, porque afectará al cálculo final de intereses, y por tanto al coste final de la operación. Además, debes añadir una serie de gastos accesorios iniciales, que incrementan el precio de la vivienda. Son los gastos de notaría, escritura, registro, tasación y el pago de los impuestos.

Vigila bien las condiciones de la hipoteca, que no contenga cláusulas que consideres un abuso y que los intereses sean adecuados, ya sean a tipo fijo o variable. Igual que en el caso de la búsqueda de casa, te conviene consultar con un experto que te asesore sobre las condiciones.

Finalmente, haz una valoración global. Debes ser consciente de cuál es tu capacidad financiera. Con otras palabras: si vas a ser capaz de soportar el esfuerzo económico durante el tiempo fijado en el préstamo. Lo ideal es que no dediques más de un tercio de tus ingresos al pago de la hipoteca.

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