Jair Bolsonaro

Bolsonaro avanza su reforma de las jubilaciones en Brasil

La medida busca sanear las cuentas del país.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, está poco a poco más cerca de cumplir con la reforma de las jubilaciones, una de sus primordiales promesas electorales.

Una comisión del Parlamento de Brasil aprobó por treinta y seis votos contra trece un informe que sienta las bases para endurecer el acceso a las jubilaciones, presentado por el gobierno de Jair Bolsonaro y reclamado por los mercados como primer paso para sanear las cuentas del país.

El texto ha de ser sometido ahora al voto del plenario de la Cámara de Miembros del Congreso de los Diputados y más tarde del Senado. En los dos casos, deberá ser votado un par de veces y conseguir una mayoría cualificada de 3 quintos de los escaños, por ser una reforma de carácter constitucional.

El presidente de la Cámara de Miembros del Congreso de los Diputados, Rodrigo Maia, estima que el proyecto ya cuenta de más con los trescientos ocho votos precisos (de un total de quinientos trece) para superar esa instancia, y el gobierno acentúa la presión a fin de que eso ocurra ya antes del receso parlamentario de un par de semanas que comienza el dieciocho de julio.

El proyecto inicial, elaborado por el ministro de Economía, Paulo Guedes, preveía un ahorro de uno con dos billones de reales en diez años (más de trescientos millones de dólares estadounidenses). Mas las modificaciones aportadas a lo largo de los debates redujeron esa suma a cerca de un billón de reales, considerada todavía admisible por los inversores.

La perspectiva de la aprobación en la Comisión Singular de la Cámara animó desde la mañana a la Bolsa de la ciudad de Sao Paulo, que superó por vez primera los ciento 3 mil puntos y se aproximó aun a los ciento cuatro mil, si bien un poco antes del cierre refluyó a los ciento 3 mil seiscientos treinta y seis puntos (+1,56 por ciento ).

El dólar se negociaba por vez primera desde marzo bajo los tres con ochenta reales, a tres con setecientos noventa y tres, en frente de tres con ochocientos veintisiete el miércoles de noche.

– La cuestión de las desigualdades –

La reforma provoca fuertes resistencias de ámbitos que se van a ver perjudicados por el endurecimiento de acceso a una jubilación con beneficios completos.

El gobierno arguye que con sus medidas se reducirán las desigualdades que superan a los funcionarios del campo público.

La oposición de izquierda demanda en cambio el peligro de impacto económico negativo, en un país que jamás logró despegar verdaderamente tras la recesión de dos mil quince-dos mil dieciseis y tiene todavía trece millones de desocupados.

«Esta propuesta (…) aumenta la desigualdad social. Es una propuesta que produce más recesión y desempleo, por el hecho de que reduce el poder de adquiere de ámbitos sociales», en interés «del mercado financiero y su ganancia insaciable», aseveró en la sesión de la Comisión el miembro del Congreso de los Diputados Henrique Fontana, del Partido de los Trabajadores (PT).

La necesidad de efectuar algún género de reforma del sistema de jubilaciones es protegida por economistas de diferentes tendencias, debido a la evolución demográfica del país. En dos mil dieciocho, un nueve con dos por ciento de los doscientos ocho con cinco millones de brasileiros tenía más de sesenta y cinco años. En dos mil sesenta, van a ser veinticinco con cinco por ciento , conforme proyecciones oficiales.

– Bolsonaro, cuestionado por sus aliados policías –

El propio presidente Bolsonaro, un exmilitar, actuó claramente para poner al abrigo de la reforma a los cuerpos policiales que dependen del gobierno federal, sin éxito hasta el momento.

Mas Bolsonaro, que el martes llegó a ser tratado de «traidor» en una queja de comisarios, no renuncia de que sus planteos sean atendidos en los debates del Plenario.

Guedes debió resignarse por su parte a que los regímenes de pensiones que dependen de los estados y ayuntamientos quedaran afuera de su reforma.

Y, sobre todo, fue derrotado, por lo menos de momento, en su tentativa de imponer una transición de un régimen de reparto a otro de capitalización, donde las ventajas se consiguen conforme las aportes individuales de los trabajadores durante su carrera.

– Edad mínima –

Brasil es de los pocos países que no demandan una edad mínima para el retiro laboral.

El régimen actual deja jubilarse a las mujeres que cotizaron a lo largo de treinta años y a los hombres que lo hicieron a lo largo de treinta y cinco, sin una edad mínima, si bien el monto del beneficio mejora para quienes alargan su vida laboral.

Un beneficio parcial puede ser logrado por mujeres de sesenta años y hombres de sesenta y cinco si suman quince años de contribuciones.

El informe presentado este jueves, de aprobarse, impondrá una edad mínima para disfrutar de una jubilación integral: sesenta y cinco años para los hombres y sesenta y dos para las mujeres, tanto del ámbito público como del privado, que hayan cotizado a lo largo de treinta y cinco y treinta años respectivamente.

Para conseguir un beneficio parcial, el tiempo mínimo de contribución va a ser de quince años para las mujeres y de veinte años para los hombres.

Va a haber reglas de transición que se extenderán a lo largo de una década hasta aunar el sistema.

La Justicia de Brasil estudia cancelar el decreto pro armas de Bolsonaro

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *