Abogados de familia: qué hacen y por qué son tan importantes

Hay situaciones o conflictos en la familia que a veces generan problemas, resquemores y desavenencias entre sus miembros, que afectan a la armonía y la paz, y que pueden llegar a volverse tan difíciles que solo se consiguen solucionar a través de las vías legales. Cuando se llega a esos extremos, lo más recomendable es recurrir a un buen abogado de familia que ayude a encontrar la solución más factible y menos traumática para todos.

Los problemas en familia son más comunes de lo que se cree, no siempre las cosas salen como se esperan, y a veces los lazos que unen a una pareja, que es el sostén de toda familia, se tienen que disolver. 

Cuando la situación en una relación matrimonial ya es insostenible, y por más que se intente no se pueden conciliar soluciones efectivas, lo mejor es separarse definitivamente. Y para realizar los trámites pertinentes, se debe buscar el apoyo de abogados especialistas en divorcios, que ayuden a cumplir con los procesos formales.

Los profesionales del Derecho especializados en esta área se encargan de accionar todos los trámites necesarios para ejecutar una separación o el divorcio de los cónyuges, bien sea de forma consensuada o recurriendo a la intermediación de un juez.

Los abogados de divorcios conocen con detalle las leyes que regulan las uniones matrimoniales y su disolución, por lo que son los más indicados para resolver cualquier conflicto que se presente en esa área.

Funciones de los abogados de divorcios

Los divorcios son una materia que forma parte del Derecho Civil y que se trata de manera especial por los abogados de familia, quienes manejan con pleno conocimiento todo lo relacionado con ellos.

Estos profesionales del Derecho no solo cumplen con la función jurídica de tramitar todo para que dos personas extingan legalmente el lazo matrimonial, sino que muchas veces, funcionan como mediadores entre las partes y hasta de apoyo emocional cuando sus clientes lo necesitan.

En principio, un abogado de familia debe tratar que la separación o el divorcio se realice sin traumas, y de la manera más razonable y amigable posible, para evitar que queden fracturas insalvables que puedan afectar a los procedimientos y, peor aún, que atenten contra la tranquilidad y la paz de los hijos, en el caso de que los haya.

Tipos de divorcios

Hay básicamente dos tipos de divorcios, uno de estos es el de mutuo acuerdo, que se da cuando ambos cónyuges deciden poner fin al lazo matrimonial, y con la ayuda de un abogado de divorcio elaboran el convenio regulador para terminar la relación. El único requisito es que hayan transcurrido por lo menos tres meses desde la fecha de realización del matrimonio. También es conocido como divorcio exprés, por lo rápido del procedimiento. Además, es económico, y se realiza sin problemas y sin traumas.

El otro tipo es el contencioso, cuando las partes no llegan a ningún acuerdo o, incluso, una de ellas no quiere firmar un convenio regulador de mutuo acuerdo o solo busca un conflicto con ello. En ese caso, se debe recurrir al divorcio contencioso, que consiste en interponer una demanda ante el tribunal o juzgado competente, para que el juez decida en torno a lo solicitado por la parte demandante.

El requisito para este tipo de divorcios es que igualmente hayan transcurrido por lo menos  tres meses desde el matrimonio. En estos casos cada parte cuenta con un abogado que defiende los respectivos intereses de sus clientes.

Estos procedimientos suelen ser largos y consumen muchos recursos, tanto económicos como emocionales. No es la vía más recomendable, solo se utiliza cuando se agotan las conversaciones y no se llegan a acuerdos consensuados.

¿Qué se determina en los divorcios?

En todo divorcio, sea exprés o contencioso, se determina en principio la disolución legal de la relación matrimonial, pero también otros aspectos muy importantes por definir:

  • En caso de tener hijos, el establecimiento de la patria potestad.
  • Guarda y custodia de los hijos.
  • Pensión de alimentos, que engloba alimentación, educación, vestimenta y asistencia médica.
  • Régimen de gastos extraordinarios necesarios y no necesarios
  • Distribución de los bienes obtenidos dentro del matrimonio.
  • El levantamiento de las cargas familiares, como pago de hipotecas, etc.
  • Pensiones compensatorias, vitalicias o temporales.
  • Desaparece el régimen económico de gananciales para ambas partes, y en lo sucesivo, cada persona es responsable exclusivamente de lo que obtenga.

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