5 consejos para iluminación del dormitorio

Una de las claves de una buena iluminación es tener diferentes lámparas para cada tipo de actividad o ambiente

El dormitorio es sin duda una de las habitaciones más importantes de la casa. Aunque cada estancia cumple una función concreta y necesaria, el dormitorio proporciona además un oasis, un refugio o un lugar que invita al descanso y la tranquilidad. También hay quien trabaja o estudia desde su dormitorio, pero precisamente buscando esa paz que tiene la habitación que, en primera instancia, se pensó para dormir en ella. Para que el dormitorio cumpla todas estas funciones y transmita esas sensaciones positivas, la decoración y la distribución de los muebles juegan un papel fundamental, pero sobre todo, es muy importante tener una iluminación adecuada. No debe ser ni muy tenue ni muy fuerte, sino estar en un punto intermedio para que podamos leer o concentrarnos pero también podamos descansar la vista si es necesario.

1. Tener una lámpara para cada función

Precisamente, como queremos realizar múltiples y diferentes tareas en una misma habitación, la clave es tener distintos tipos de iluminación. Para leer, estar en cama, escuchar la radio o cualquier actividad que hagamos mientras descansamos, podemos utilizar una lámpara de mesita de noche. Lo ideal es colocar una en cada una de nuestras mesitas de noche si, por ejemplo, compartimos el cuarto con otra persona. Una manera original de aportar luz a estos momentos es colocar unas pequeñas lámparas enganchadas al cabecero de la cama, lo que dará una luz directa pero mucho más suave que la que llega de la lámpara del techo.

Dentro de las lámparas de mesita de noche hay también muchas opciones para los niños y las niñas, que a menudo reclaman este tipo de luces para sentirse con más tranquilidad a la hora de dormir. Las hay de colores, con formas de animales, de plástico, de madera… todas son parecidas y sirven para la misma función, así que lo mejor es elegir alguna que le guste y que combine con el estilo de la habitación.

Por otra parte, para trabajar, estudiar o vestirnos y prepararnos para comenzar un nuevo día, será más práctico contar con una luz más potente y directa en el techo, o de pie. Para tareas que requieran fijar mucho la vista, podemos reforzar la luz con un flexo o una lámpara de mesa. 

Aunque lo ideal es que entre la máxima cantidad de luz natural posible, en ocasiones no tenemos esa suerte, o solo la tenemos durante algunas horas al día. Para el resto del tiempo, optar por una luz artificial es necesario, y nos ayudará a aportar cierta calidez al cuarto.

2. Iluminar el mobiliario

Y las lámparas no se limitan solo a las paredes, el techo o las mesas. Si tenemos un gran armario o un vestidor, podemos colocar algún tipo de iluminación en su interior, lo cual será muy útil sobre todo en las mañanas de invierno, cuando el sol todavía no ha salido y queremos elegir nuestra ropa estando medio dormidos/as.

3. Cuidar el diseño

Así, vemos que lo probable es que en un mismo dormitorio se combinen varias lámparas. Para hacerlo de forma adecuada, debemos optar por lámparas que tengan un diseño parecido, y cuyos colores estén en armonía. No es necesario que sean idénticas o del mismo color, pero sí debemos cuidar esos detalles si no queremos que nuestra habitación parezca un mercadillo de lámparas.

4. Fijarnos en lo que transmite cada tipo de luz 

Más allá de la forma o el diseño, debemos prestar importancia al tipo de iluminación: fría, cálida, blanca, roja… hay luces para todos los gustos, pero lo recomendable es optar por alguna cálida, ya que dará un efecto acogedor. Podemos además elegir lámparas que acepten bombillas de bajo consumo, ya que permiten ahorrar y además son mejores para el medioambiente.

4. Mezclar tradición con modernidad

La luz es algo básico, y siempre se le ha prestado atención a la hora de diseñar o decorar una vivienda. Pero hoy en día, gracias a los avances tecnológicos y de diseño, las posibilidades son casi infinitas. Existe incluso la posibilidad de programar las luces para que se enciendan a una determinada hora y con una determinada intensidad. Y es que no necesitamos la misma cantidad de luz a las ocho de la mañana que a las dos de la tarde, por eso lo ideal es poder regularlo.

Y en el lado opuesto a la modernidad, se encuentran las clásicas velas de toda la vida. Para crear ambientes realmente íntimos o en caso de que nos quedemos sin electricidad, siempre es útil tener a mano un par de velas. Eso sí, debemos tener mucho cuidado y acordarnos de apagarlas, ya que precisamente en los dormitorios hay muchas cosas de tela y madera, que arden muy fácilmente.

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